26 julio 2011

cuestión de aptitud

se suele oír que todo el mundo puede ser lo que quiera, pero creo que hay empleos para los que se necesitan aptitudes especiales. Bueno, quizá no. Quizá todo el mundo puede hacer de todo más o menos bien, pero lo que sí es seguro es que para destacar no vale todo el mundo.

Para ser juez, por ejemplo, hay que saberse un montón de leyes, leer mucho, mantenerse al día, pero ... ¿puede ser un buen juez alguien que no "sea justo", alguien a quien atenacen los prejuicios, alguien indeciso ...?. Igual con muchos otros oficios: ¿puede ser un buen carpintero una persona sin sensibilidad artística? quizá sea un artesano trabajador, metódico, pero ¿y si no tiene gusto?
Al fin y al cabo, el mercado será el encargado de poner en su sitio a los carpinteros malos, a los buenos y a los excelentes, pero no podremos recurrir al mercado contra los jueces malos a los que no retira de su puesto sino la jubilación.

Por tanto, quizá el acceso a algunos empleos de los que consideramos "no privatizables" por su vital importancia para la sociedad, debería incorporar requisitos específicos del puesto. Ser policía, juez, maestro, médico de cabecera, ... requiere formación técnica, pero también humana.

¿Y por qué reflexiono sobre esto?. Pues porque hace un par de días la persona con la sonrisa más franca que conozco me dijo que estaba en el límite entre ganar o no la plaza de maestro de primaria, y pensé que me encantaría que esta persona enseñara sus primeros pasos a los niños de mi entorno, aunque no sea sobresaliente en Lengua y Matemáticas.

2 comentarios:

  1. No siempre los que consiguen las plazas tienen vocación, esa es la pena...

    Besicos

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  2. A la legua se ve que la formación de los policías es insuficiente e inapropiada, ya que esta profesión suele desempeñarse por los más tontos, chuletas, cobardes y analfabetos de cada casa.

    De los maestros habría mucho que hablar. Es una bella y vocacional profesión que admiro, pero desgraciadamente se encuentra muy desprestigiada por el bajo nivel que actualmente tienen los maestros. Antes los maestros eran personas cultas; ahora con eso de las bolsas fácilmente te encuentras en las aulas con interinos que no saben hacer la "o" con un canuto y que carecen de la mínima habilidad con los niños, que ni siquiera les gustan. Simplemente estudiaron lo más fácil, es decir lo que mejor se adaptaba a su capacidad intelectual, y luego, hala, a aprovecharse de la sopa boba de la Administración autonómica, que para camuflar el paro en el colectivo de recién titulados consiente que en muchos pueblos haya un maestro para tres críos. Vergonzoso, aunque los maestros no tienen la culpa y entiendo que se aprovechen.

    Me parece muy, muy triste que una persona a la que se le da mal la lengua y las matemáticas se encargue de enseñar estas disciplinas a los niños.

    También podríamos hablar largo y tendido de la estafa del bilingüismo, pero ahora no viene al caso.

    Suerte a su amigo de la sonrisa franca.

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