08 diciembre 2011

algo especial (something)

hay gente que tiene ... "algo". Ese atractivo intangible hace que los humanos que se mueven a su alrededor se sientan fascinados. Claro que a simple vista o en una primera impresión se ve que estas personas no son habituales. Guapos, listos, poderosos, pero a la vez ocultan algo, quizá ni siquiera ellos lo conocen, y este poder oculto convierte a los afortunados poseedores en foco de atracción. A veces es "carisma", que en la definición de Max Weber se parece bastante a lo que algunos líderes políticos o sociales tienen. Otras personas quizá no tienen esa autoridad pública pero gozan de un magnetismo del que difícilmente sus vecinos pueden escapar.

En 1944 nació en Somerset, Inglaterra, una mujer especial. Se llama Patricia Boyd. Estuvo casada diez años con George Harrison. Cuando éste comenzó a pasar de ella, tuvo un breve romance con Ron Wood de los Rolling y finalmente se casó con Eric Clapton, con quien pasó otros diez años de su vida. El matrimonio se rompió debido a los problemas del músico con el alcóhol.

El caso es que Pattie, cual Cleopatra moderna, tuvo a sus pies a varios de los mejores músicos de la Historia. ¿Qué tenía (o tiene, pues está vivita y coleando) esta mujer para despertar tal pasión en tres hombres tan famosos?  Es evidente que Pattie Boyd era una belleza, pero cualquiera de esos hombres podían elegir entre miles de admiradoras o buscafortunas y sin embargo la adoraron a ella.




Gracias a Pattie y para la posteridad, Harrison y Clapton nos dejaron dos de sus mejores y más conocidas canciones, ambas dedicadas a su musa:


4 comentarios:

  1. No reconocí a la ex-mujer de Harrison como la protagonista de Layla y que al final acabara Clapton con ella, me enteré a raíz de un post en el que incluí el tema. Con permiso lo enlazo, vale la pena esa versión jazzística junto a Marsalis:
    http://superehore.blogspot.com/2011/11/layla.html

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  2. qué gran tema Sergio, me ha encantado. Gracias!

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  3. Layla no es Patti, el otro día mismamente ví un programa con críticos de música y se descarta que ese tema estuviese dedicado a esta mujer, que por cierto me caía fatal. Era una señora anodina, una rubia simplona que tuvo la gran suerte de estar con Harrison (yo me hubiese cambiado con ella) y con Clapton, pero que no hizo nada creativo, sólo pasear su palmito y su insulsa cara por todo el mundo.
    ¿se nota mucho que me parece insoportable???? Tal vez sea envidia de haber compartido parte de su vida con el que considero mi amor platónico:))) no lo sé, el caso es que no la aguanto.

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  4. ja, ja, Ginebra, la simplona era muy bonita, y algo tendría cuando enamoró a estos dos mochuelos ...

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