17 abril 2012

política y corazón

cualquiera (que no fuese español) escuchando la rueda de prensa de la presidenta Kirchner y bajo su discurso trémulo, habrá sentido quedos acordes de tango. El tango, vehículo de la tristeza que encierra el amor porteño canta estrofas doloridas, pasionales, de noches que ya se fueron e hilos que hace tiempo fueron cortados. Ayer, dineros aparte, la mandataria habló al mundo de cumplir la última voluntad de su amado. ¡Qué hermoso, Cristina! La multitud encandilada, sostenía en vilo las lágrimas a punto de caer de su presidenta. Epopeya nacional contra la hidra colonialista.

Cualquiera, oyendo la elegía póstuma, pensaría que Nestor Kirchner era un paria, un desahuciado de las internacionales, un luchador incansable contra el capitalismo pero ... si los Kirchner son la imagen del comunismo, que pongan un antifaz a Lenin, no sea que se levante y se le caiga el sudario del susto.

En fin, tangueros entrañables los argentinos. Lástima que sin el tango no puedan vivir y ya, desde este momento, estén llorando su buena dicha porque YPF, en un par de años, dejará de nuevo de ser argentina para ser norteamericana o china. Mientras, los españoles, tristones porque no sabemos cuántos enanos quedan por crecernos todavía, entonaremos una Salve, que para saetas ya tenemos las que nos lanzan nuestros "hermanos" de ultramar.

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