24 julio 2008

La increíble hucha menguante

en Enero de 2002 entró el euro en gran parte de los países europeos. Dicen que sus objetivos eran:
  • conseguir una moneda fuerte, que diera más peso a Europa en la economía mundial y configurara al Euro en nueva moneda de reserva para terceros países.

  • También la eliminación de los costes transaccionales entre monedas europeas, lo que por fin abría una libertad de comercio total dentro de la Unión.

  • Ventajas para el movimiento de personas, por supuesto, que ahora pueden usar su medio de pago habitual en un montón de países.

  • Evitar las fluctuaciones frente a otras monedas exteriores, como el dólar. Y por ende, resistir aún mejor las variaciones del precio de materias primas valoradas en dólares.
Pues bien, estoy convencido de que todas ésas expectativas se cumplieron. Felicidades señores eurodiputados.
¿Y el pero? Pues mira, el pero fue que nos engañaron. Según los políticos la inflacción ha subido algo más del 25% en estos cinco años y medio de euro y yo digo QUE ES MENTIRA. Eso es lo que han subido los periódicos y las latas de Coca-Cola. El resto ha subido como la espuma. Y no hablo sólo del café del bar. Hablo de la vivienda (más del 100%) del combustible (más del 100%), del transporte público (más del 40%), el pan (más del 60%) ...
Ya sé que no descubro nada nuevo, pero es que cuando vas fuera de España la realidad estalla en tu cara. Yo creía que Alemania era carísimo y que los alemanes venían a España de turismo por el precio más que nada. Nones. Los hoteles valen lo mismo, la ropa menos, la comida en los restaurantes y el desayuno en los bares, lo mismo, la gasolina más, eso sí (un 15% más), la vivienda por lo que he visto en los carteles de un par de inmobiliarias, poco se lleva (y con bastante mejor pinta que la nuestra).
Conclusión: o yo estaba muy equivocado y los precios alemanes siempre fueron similares a los nuestros, o alguien nos la ha clavado con los números. Mire, Sr. Rato, aquél 4% de inflacción en 2002 se lo inventó usted. Fijo. Y usted Sr. Solbes, que no ha dicho nada al respecto, me temo que también ha de estar en el ajo.

Mientras, nuestras huchas de euros están quedándose en los huesos ..., ¡ay! que nostalgia de aquéllos cochinos llenos de monedas de 20 duros ...