26 julio 2017

los lepidópteros

aprovechando que quiero mostraros otras mariposas que viven en nuestro pueblo, desde la zona de El Labrao, hasta el pinar de La Estilera, voy a acompañar las fotografías con algo más de información sobre estos hermosos invertebrados lepidópteros (del griego «lepis», escama, y «pteron», ala).

¿De dónde vienen las mariposas? 

si ya era difícil saber qué fue antes, el huevo o la gallina, imaginad en el mundo de las mariposas, donde consecutivamente existe en los estados de huevo, oruga, crisálida y mariposa, en un ciclo de metamorfosis que dura escasamente unas semanas o meses, en el mejor de los casos un año.

Limonera (Gonepteryx cleopatra)

¿Qué comen?

nuestras amigas se alimentan de vegetales mientras dura su ciclo de oruga. Una vez realizado el cambio a adultos, mariposas tal como las llamamos cuando su metamorfosis se ha completado, pasan a libar el néctar de flores. En ese momento es cuando es más fácil contemplarlas y sorprendernos ante su larguísima lengua (espiritrompa).

Medio Luto (Melanargia lachesis)

¿Por qué esas alas tan grandes y llamativas?


como casi todas las explicaciones morfológicas en el reino animal, los colores y el tamaño de las alas de la mariposa tienen que ver con la procreación (cortejo) y con la supervivencia (el engaño a los predadores). El resultado, un ser con unas alas inmensas para su tamaño y peso, y un vuelo hipnótico al espectador.

Lunares de Plata (Argynnis aglaja)



11 junio 2017

¿dónde habitan las mariposas?

uno de los más antiguos recuerdos me llega de aquellos días en los que nuestro universo se reducía a unas decenas de metros alrededor de la casa de los abuelos en Collado Hermoso. Las Eras nuestra base de operaciones, rodeada por la carretera a un lado y el río a otro. Aún no conocíamos a los niños del "barrio de abajo" y cualquier desplazamiento con algún pariente o abuelo a otra zona del pueblo era una verdadera aventura.

Una de aquellas excursiones nos llevaba a escasos 500 metros de casa, a la parte de la cañada que discurre junto a la iglesia. Allí nos encontrábamos con otros niños que a regañadientes compartían su territorio por unas horas. A aquel lugar lo llamábamos "las eras de las mariposas". Era un amplio prado de hierba alta con muchas flores silvestres, y sobre ellas revoloteaban cientos y cientos de mariposas de todos los colores.

Ya no hay tantas mariposas en el pueblo. No es que hayan desaparecido sin más, pues la sierra está llena, pero han cambiado su ubicación. Diría que ahora viven a mayor altura. El pueblo se encuentra a 1.200 metros de altitud y las mariposas viven más arriba, entre los 1.400 y 1600 metros. Allí, entre jaras, rosales silvestres y otras especies florales, son las reinas del color.

Para muestra, esta "blanca del majuelo" (aporia crataegi), fotografiada hoy mismo a unos 1.500 metros de altitud, en un rosal silvestre con cientos de flores a su disposición. Antes aparecían en grandes grupos en los prados circundantes a nuestra aldea.


y ¡sorpresa! unas horas más tarde, mi pequeño amigo Yann me ha mostrado esta preciosidad, una mariposa "chupaleche" (phiclides podalirius) justo en el mismo lugar donde las perseguíamos cuando éramos críos. Quizá no se hayan ido, y el misterio sea que sólo se muestran a los ojos de los niños ...




05 junio 2017

Pecho bermejo

esta mañana estaba trabajando en la huerta y he tenido un espectador muy curioso, uno de esos pequeñuelos confiados. Es raro esto de los animalillos, cuanto más chicos, menos miedo nos tienen. Cierto es que atrapar un petirrojo es tarea poco menos que imposible para un humano, pero otros animales a priori más poderosos son bastante más cautos. Hoy mismo he visto a un lagarto verdinegro hacer un sprint de veinte metros en menos de un parpadeo, asustado por mi presencia.

El pajarillo me ha estado examinando durante más de quince minutos, cambiando de posición, de rama en rama e incluso desde las altas varas de las plantas de judía. Oye, parecía Masterchef, vaya presión para plantar unos tomates, ja, ja. Supongo que simplemente estaría atento a ver si aparecía algún manjar entre la tierra recién removida.

Egoitz - Foto Natura
No es raro ver un petirrojo (Erithacus rubecula). Es un ave abundante en Collado Hermoso, sobre todo cerca de sotos de zarzas o espinos en las zonas más húmedas del pueblo, y desde luego en la zona de huertos. Además es otro de los animales que nos acompañan en Invierno, pues no suele alejarse mucho de su zona de cría.

Un ave de pequeño tamaño, unos 12-15 cm. Se alimenta de insectos, principalmente capturados en el suelo. También anida en el suelo, pero no es común. Hay nidos de petirrojo en muros destartalados o en ramas no muy altas de árboles o arbustos como el rosal silvestre. Pone tres o cuatro huevos de color azul celeste. No es extraño ver fragmentos azules de estos huevos desparramados por el suelo, hay muchos gatos en esta zona del pueblo y encuentran cualquier cosa de comer que se encuentre en el suelo.


¡Te veo la semana próxima, petirrojo!


05 marzo 2017

Cigüeña: casi, casi empadronada

las costumbres de los animales y el devenir de las estaciones son dos de los temas más recurrentes en el refranero popular. Muy a menudo aparecen combinados, y nos gusta recordar estos dichos que fueron de uso común en otros tiempos en los que el mundo rural era protagonista en nuestro país. Hoy se han sustituido por otras fórmulas, más relacionadas con la vida urbana.

Con referencia a nuestro protagonista de hoy, la sentencia más famosa es sin duda:
por San Blas, la cigüeña verás,
y si no la vieres, año de nieves
Cigüeña Blanca. fuente: Manzanares en Imágenes
pero también es muy conocida esta otra:
el día de la Candelaria, la cigüeña en las campanas,y si no hace frío, la golondrina buscará su nido

Las festividades de la Candelaria y de San Blas ya pasaron hace más de un mes y las cigüeñas son ya parte del paisaje. Este fin de semana, blanco en la sierra pero no de intenso frío, nuestras cigüeñas nos han deleitado con su vuelo fácil y rasante sobre los tejados del pueblo. No son las únicas, pues los parajes que circundan la Sierra de Guadarrama, hacia la Granja, al Espinar o hacia Moralzarzal, Alpedrete y Villalba las antiguas dehesas están llenas de estas grandes aves, buscando alimento en los cientos de charcas que se encuentran por todas partes.

Foto: Francisco Javier Civantos Bravos - Cigüeñas en el Soto de Revenga

El ave que puebla los alrededores de Collado Hermoso es la "cigüeña blanca", o Ciconia Ciconia. Y aunque es por naturaleza un ave migratoria, en ocasiones no abandona su atalaya ni siquiera durante el invierno. Tenemos una o dos parejas dependiendo del año, número muy inferior al de pueblos cercanos, como en Matabuena, donde alcanzan más de diez nidos ocupados.

Su compañía es una constante en nuestra sierra pues los usos ganaderos generan abundantes espacios abiertos dedicados a pasto. Estos prados son ideales para sus andares pausados, en busca de presas entre la hierba y los charcos: insectos de buen tamaño, renacuajos y ranas, algún pequeño reptil y en ocasiones hasta roedores son sus víctimas preferidas.

Más lejos, hacia el Este y Sur de la cordillera, anida la Cigüeña Negra, rara en nuestra sierra y muy ocasional en el entorno del parque nacional aunque alguna se deja ver en los humedales de la vertiente Sur .

Ciconia Nigra - Parque Nacional Sierra de Guadarrama

Así que, otro año más escucharemos el "crotoreo" que producen con sus picos, audible desde muchos cientos de metros y, si estamos atentos, quizá oigamos el "maullido" de los pollos, imitando a gatitos cuando reclaman el alimento que les traen los papás cigüeña. ¡Prestad atención!


28 diciembre 2016

¿qué fue de los osos?

es un hecho que el abandono de los usos ganaderos y agrícolas tradicionales han incrementado la masa arbórea y arbustiva. En paralelo, la prohibición de la caza de muchas especies y introducción de otras que habían desaparecido hace décadas ha llenado el monte de animales.

En Collado Hermoso, con un pinar aún joven y con una notable expansión de sotos de fresnos, endrinos, majuelos y desde luego de matorrales, sobre todo jara, las posibilidades de abrigo a la nueva fauna se incrementan. El lobo, un recién llegado, tiene en los alrededores una de sus bases, gracias a la proliferación de jabalí y corzo. No es raro encontrar cadáveres devorados, sobre todo ahora que la nieve delata cada episodio sangriento. Zorros, aves carroñeras y otros mamíferos depredadores de menor tamaño, colaboran en la rápida desaparición de los restos.

En este contexto comienza a no ser tan pintoresco lo que durante mucho tiempo nos pareció una fábula: el oso vivía en estos montes hasta hace menos de quinientos años.

fuente: Arte Natura
¿De qué vivía el oso en Segovia? con total seguridad, era fundamentalmente vegetariano como lo es hoy en las poblaciones del Norte, con eventual consumo de ciervos o cabras. En cualquier caso, puestos a consumir carne, obtenía más proteína en la carroña que en la caza. Respecto a las frutas, las bayas de nuestras montañas no son tan numerosas como los campos de arándanos y frambuesas de Pirineos o Sistema Cantábrico, así que es de suponer que las sustituiría por las abundantes bellotas de nuestros robledales. Las moras, las fresas silvestres y otras bayas como las endrinas completarían el menú. Viabilidad dietética asegurada por tanto.

El último oso, probablemente arrinconado en las desoladas alturas de estos Montes Carpetanos, desapareció en algún momento del siglo XVI. Aún quedan vestigios de su paso en los nombres de lugares como la Peña del Oso en El Espinar. Y está documentado que los Trastámara, antepasados de Isabel la Católica cazaban osos en estas sierras y que incluso mantenían algunos de ellos vivos en el foso del Alcázar de Segovia.

¿Volverá algún día el oso? uff ..., no sé si me gustaría encontrármelo. Desde luego no se me ocurriría competir contra él por un boletus o por una cesta de moras.



28 agosto 2016

Pequeños halcones entre las ruinas

a primeros de Agosto, haciendo un alto en el camino, me desvié de la autovía hasta el pueblo zamorano de Villafáfila. Desde aquellos tiempos de la EGB conocía de la existencia de sus famosas lagunas, uno de los pocos humedales del interior de nuestro país.

Aunque un lugareño me advirtió de que en Agosto suelen estar completamente secas proseguí hasta el despoblado de Otero de Sariegos, adyacente a las lagunas. Un vistazo al menos, para preparar una futura visita más pausada.

El paisaje encontrado fue cuasi desértico, con praderas dedicadas cereal ya cosechadas. Colores amarillo en el suelo y azul inmenso en los cielos, en un día de sol para condenados. Incrustado en la llanura, el pueblo aparentemente abandonado. Otero de Sariegos pasó a la Historia. Pero algo queda.


"Paseo un rato a través de los juncos, secos, que circundan las lagunas. El agua volverá con las lluvias, pero hoy no queda más que barro cuarteado. No obstante, hay vida en los alrededores. Varios grupos de cuervos, un cormorán desconcertado por la sequía, multitud de palomas, y varios conejos que habitan entre las ruinas de adobe de las antiguas construcciones me miran, confiados. Poca gente pasa por aquí en Agosto.

Desde hace rato estoy observando pequeñas rapaces en vuelo. Son cernícalos. No sé distinguir qué variedad, pero un cartel informativo me saca de dudas. En la reserva de Villafáfila viven la mitad de los cernícalos primilla de España. Nuestro país a su vez contiene el 40% de la población mundial de esta pequeña ave rapaz.

Cernícalo macho en vuelo (Cosas del Migue Blog)
Cerca de la iglesia de Otero, bien conservada, escucho graznidos de pollos y localizo el nido con facilidad, pues los pequeños cernícalos no tienen el menor miedo. Son preciosos. Menos mal que voy sin prisa, y paso casi una hora observando las idas y venidas de la madre, alimentándolos con todo tipo de bichos, sobre todo lagartijas, pero también alguna lombriz o miriápodo.

Los cuatro pollos, ya bastante grandes y a punto de volar, están cómodamente asentados sobre un muro, rodeados de tejas descolocadas. La comida llega puntualmente cada 3-5 minutos y los pollos montan barullo a la vista del alimento".
Pollos casi listos para el vuelo
Supongo que a estas alturas del mes, los primilla estarán ya dispuestos para volver a África, en el caso de los pollos en su primer vuelo de migración. Por mi parte, volveré en primavera para disfrutar de otras muchas especies que hacen de este lugar su hogar durante unos meses.

07 mayo 2016

La Dehesa Boyal




cerca de Madrid hay un precioso bosque, una antigua dehesa de 200 hectáreas. Hoy, abandonada la explotación de los recursos naturales, la dehesa recupera frondosidad entre ejemplares centenarios de gran porte y juveniles. Junto a las encinas, también hay chopos, majuelos, algún quejigo, concentrados a lo largo del arroyo Calverón.


Esta zona es fronteriza con el gris urbano y recibe por tanto mucha presión humana. La gente sale de las sendas establecidas y genera mucho ruido. La práctica de deportes (corredores y sobre todos ciclistas) erosiona el bosque y molesta a la fauna, algo a lo que de momento no se ha puesto coto. No obstante en general, el respeto al medio ambiente ha aumentado. No están tan lejos los días de las barbacoas, la música a todo volumen y las bolsas de basura en medio del bosque.

Por desgracia, aún quedan maleducados que desprecian el bien común y la naturaleza, y nos obligan al resto a recoger su basura.


Cada vez que llevo la basura al contenedor, a veces cargando con ella durante varios kilómetros, me pregunto cómo ha llegado cada uno de esos objetos hasta allí. Recipientes de bebida y envoltorios de comida arrojados por gentuza, ... forman parte de la "fauna detritus" más habitual. Restos de plástico proveniente de vehículos u obras, tampoco es novedad. Pero, ¿qué hacen dos pelotas de tenis en lo más intrincado del bosque? ¿y qué me decís de una guía en alemán del Museo de Escultura Clásica de Munich, abandonada bajo una mata de cantueso?



Aún somos un poco puercos, bastante más que los jabalíes de nuestra Dehesa Boyal.

20 abril 2016

Alcaudón, el verdugo


en estos días muchos ejemplares regresan de sus vacaciones invernales y comienzan los escarceos para buscar pareja. El aspecto de algunas especies es más llamativo y los animales más huidizos son ahora más fáciles de observar, aunque a muchos de ellos es imposible acercarse y los prismáticos se hacen imprescindibles.

Uno de éstos desconfiados, un ave fascinante, es el Alcaudón Común (Lanius Senator).

De todos los programas de El Hombre y la Tierra, el que Félix dedicó a la familia de los alcaudones y concretamente al Alcaudón Real es uno de los que recuerdo mejor. El comportamiento de aquel animal que cazaba bichos casi tan grandes como él y los ensartaba en las ramas de los espinos era impactante.




La verdad es que nunca he visto un espino con un ratón clavado en él. El sábado pasado fue la primera vez que vi un alcaudón en el pueblo, en la zona de El Labrao, y fue al alcaudón común, un primo del empalador que tan bien retrataba Félix en nuestra niñez.

Tras el abandono de la agricultura, en esta zona proliferan ahora sotos de fresnos y zonas llenas de zarzas y rosales silvestres en una de cuyas ramas pude contemplar al este pequeño asesino en serie.

Foto: Alfonso García en http://quedadanatural.net/foro/

Leo que nuestro alcaudón, el "común", prefiere las presas pequeñas, sobre todo insectos, que devora en el momento o lleva a su nido para alimentar a su descendencia, y que luego, cuando sus polluelos han volado, se dedica a dar caza a presas mayores. Habré de esperar al Verano para buscar una de sus siniestras despensas. Mientras tanto, andaremos atentos para descubrir algún otro ejemplar en alguna rama o alambre lejano, listo para lanzar uno de sus picados sobre alguna desprevenida víctima.



28 marzo 2016

Si lleva corona, ha de ser rey ..., o Reyezuelo

Nuestro amiguito de hoy es también un habitual de los inviernos collalbos. Podemos encontrarlo en cualquier zona boscosa y por tanto es más sencillo verlo ahora que dentro de unos meses, cuando las arboledas se espesan. Es en cualquier caso un vecino bastante osado y merodea a pocos metros del visitante, a menudo sin emitir ruido perceptible pues la frecuencia de su trino es tan alta, que se convierte en casi inaudible para los humanos.

El reyezuelo, o mejor, los primos reyezuelos, uno apellidado «listado» y otro apellidado «sencillo» son los pajarillos más pequeños de la península. Tan sólo miden 8cm de longitud. Con ese tamaño, su peso es ínfimo y puede buscar insectos y larvas en el extremo de ramas cuya envergadura las hace muy débiles para aguantar otras aves más robustas.

Reyezuelo Sencillo ( foto tomada de Navarra al Natural )

Sea en el pinar, en las fresnedas o en la alameda del camino a Pelayos, está presente en las ramas bajas de los árboles pero tampoco rehuye el contacto con los tejados y muros del pueblo. Incluso este invierno he podido ver este ejemplar que, extraviado en la ciudad, encontró un desgraciado final. La urbe no es un hábitat bueno para nadie y menos para este diminuto pajarillo.

Reyezuelo listado

26 febrero 2016

uno de los valientes

llegó el frío, y la nieve, y muchos habitantes de las cercanías del pueblo huyeron despavoridos. Pero ... un grupo de pequeños pajarillos resisten frente a la helada noche, y es precisamente al caer la tarde cuando más alborotadores los encontramos.

El Carbonero Común

Estos días de frío los carboneros pueblan los fresnos y bardagueras en la ribera del río Sordillo. También saltan inquietos entre las ramas de los robles viejos de la Dehesa.

extraído del blog de Jesús Giraldo
Bastante ruidosos, se encuentran en grupos de varios ejemplares. Es muy fácil observarlos con los prismáticos sobre todo ahora en Invierno cuando los árboles están pelados de hojas. Es pequeño, entre 12 y 15 centímetros, con el peto amarillo cruzado verticalmente por una banda negra más o menos ancha dependiendo de los ejemplares. Cabeza negra y cuello blanco y la parte posterior del cuerpo de color verde apagado.

Si queréis saber más, en Wikipedia podemos encontrar más datos, e incluso una grabación de su canto.