07 abril 2009

El acueducto


me encanta leer cosas bonitas de mi tierra, así que he disfrutado con el post de Carlota. Un elogio del acueducto más apreciable aún por venir de tierras lejanas.

El acueducto es Segovia. Y eso que tiene poderosos rivales. El Alcázar, campeón de los castillos, o nuestras iglesias románicas que no tienen nada que envidiar a las de Zamora o Ávila, y nuestro cochinillo, que compite con cualquier otro manjar "típico" de cualquier lugar del país. Pero el acueducto ... es demasiado.

Bajo sus arcos han pasado cuádrigas, potentes coches o lujosas calesas, pero la riqueza de sus ocupantes siempre palidéció ante la presencia del acueducto. Un coloso de piedra que lleva dos milenios viendo como las nieves de Guadarrama tiñen la sierra de blanco. Allí probablemente es hacia donde miran sus ojos graníticos, añorando el lugar donde fueron extraídos los bloques de granito que forman su esencia.

Lo más curioso del acueducto es ¡que no es una obra de arte!. Fue, para sus creadores, una simple construcción civil, algo construido no para la admiración de las generaciones venideras, sino simplemente para llevar agua a los habitantes de la ciudadela. Qué cosas. Hoy no nos acordamos de los patricios super-importantes que vivieron allá arriba sino de los anónimos ingenieros que diseñaron y construyeron esta maravilla. Así es la vida. A veces es lo humilde lo que permanece y se convierte en bello, mientras que lo bello se convierte en polvo y acaricia los pies del acueducto.

6 comentarios:

  1. Es que tu tierra es un placer para los sentidos, Zorro. Aún recuerdo la impresión que me causó el Acueducto cuando lo vi de niña que casi sigue siendo la misma que me produce ahora cuando giras la calle y te lo encuentras de repente atravesando de lado a lado parte de la ciudad.

    Mira, me has recordado un pueblito que me encanta y al que he ido un montón de veces pero una en especial a disfrutar de la música clásica al aire libre en la plaza mayor. Me refiero al Concierto de las Velas de Pedraza. Un espectáculo único, por la música y por ver el pueblo iluminado con las velas. Impresionante. Tanto que pondré un post sobre ello ya que me lo has traído a la memoria. ;)

    Besos. Pásalo muy bien.

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  2. Es realmente una obra de arte. Aunque ésa no fuera la intención.

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  3. Anónimo11:42 p. m.

    Es IMPRESIONANTE,este es el recuerdo de la primera vez que me llevaron mis padres, viéndolo de cerca tan grande tan inmenso, con esa cantidad de arcos, esa calle adoquinada que parecía la prolongación de la base del acueducto, ¿nunca se te ha pasado por la imaginación el poder andar por encima?. Pero el Alcazar cuando lo vi por dentro me dió mal rollo, casi miedo, sigo teniendo grabado desde hace muchos años los aparatos de tortura que se exibían, era un niño pero te das cuenta de lo bueno y lo malo que se puede hacer por la humanidad y lo cerca que está una cosa de la otra.
    Yáñez

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  4. ja, ja, no es que se me haya pasado por la imaginación ¡es que lo he hecho! Cuando éramos peques había una reja que "impedía" el paso. "Multa de 100 pesetas" decía el cartel. Amos qué. Basta que te prohíban algo.

    Pd. no es peligroso. El canal para el agua es bastante amplio. Y no lo cruce. Ni siquiera entonces tenía los huevos tan gordos.

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  5. Hace bastante tiempo que no voy por esas tierras, pero hay que reconocer que tiene lugares muy bonitos, y el acueducto es impresionante y muy bello. La foto es preciosa.
    Tendré que volver a verlo, y cómo no, a tomar un delicioso cochinillo.
    Besos, Zorro.

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  6. Tienes motivos sobradísimos para estar orgulloso del Acueducto o, mejor dicho, de tu nacimiento en sus proximidades, porque el orgullo de tenerlo en nuestra tierra alcanza a todos los españoles. Has hecho una reflexión muy afortunada al señalar cómo el tiempo ha transformado lo que era un instrumento funcional en una joya de cultura y belleza. No menos acertado ha sido el señalar que nos interesa y nos emociona más pensar en sus desconocidos proyectistas y constructores que en el potentado que lo pagó.
    Estoy segura de que Elia debió sentirse muy orgullosa del trabajo de su marido. Saludos cordiales.

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