24 septiembre 2006

La impunidad del poderoso

un comentario de "new yorker" en el blog y una conversación en Collado Hermoso con los amiguetes me han hecho reflexionar sobre la pasividad de la sociedad ante la agresión a un tercero.

Desde mi punto de vista no es diferente nuestra reacción ante los malos tratos del matón de la clase al débil de turno, ante el terrorista que quema un autobús a pleno día o ante la invasión de una pequeña nación por una gran potencia. No intervenimos porque tenemos miedo de que nos pase algo si nos metemos en medio.

Desde luego, a lo largo del siglo XX hay muchos ejemplos de esta conducta:

1931: Japón invade Manchuria ante la impotencia china. Nadie les para los pies.
1938: Hitler se anexiona parte de Checoslovaquia. Las potencias de entonces, Francia e Inglaterra, no lo consideran importante a pesar de que la I Guerra Mundial sól hace 15 años que ha terminado.
1936: Franco da su segundo golpe de estado. El resto de Europa mira para otro lado o ayuda al golpista.
1945-1953: Stalin asesina a cientos de miles de disidentes en Siberia. Sólo sus familias les lloran.
1959: Invasión del Tíbet por China.
1968: Primavera de Praga. En agosto el ejército soviético invade Checoslovaquia. Estos hippys del 68 eran un peligro.
1973: Golpe de estado en Chile y asesinato de Allende. Sólo un ejemplo de las andanzas de la CIA en Sudamérica.
1978: invasión soviética de Afganistán. Qué nos importaba.
1983: invasión yankee de la isla de Grenada. Cosas de americanos.
1987: Genocidio de más de 150.000 kurdos en Iraq. No tocaba.
1994: 800.000 personas, el 75% de la etnia tutsi, son masacrados en Ruanda y Burundi. En Europa mirábamos el mundial.
2003: Invasión “aliada” de Iraq. Ahora sí tocaba. ¿Qué buscábamos? ¡Ah sí! Armas de destrucción masiva.
200?: lo sentimos por el siguiente. Los demás meteremos la cabeza en la arena hasta que escampe.

5 comentarios:

  1. Bueno, ya sabes que si no sale en la Tele no es importante...

    "we are becoming distracted from what´s important by reading about what is not "

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  2. No es necesario que sea un poderoso el que lleve a cabo una acción de ese tipo, basta con que el autor sea capaz de incomodarnos en algún modo o podamos llegar a sentirnos amenazados por él para que miremos hacia otra parte. Y aquí enlazo con tu artículo de hace unos días referente a las declaraciones del Papa y las reacciones surgidas, muchos se apresuraron a criticar su comentario en la seguridad de que nada pasaría, pero muy pocos o casi ninguno recriminó los actos de protesta violentos llevados a cabo en países musulmanes.
    A distinta escala son reacciones similares. En Occidente nos hemos instalado en un bienestar donde damos todo como seguro y lo único que queremos es vivir felices y tranquilos en nuestro corralito sin darnos cuenta que todas estas cosas a largo plazo se pagan y podemos despertarnos un día y comprobar que ya nada es como antes por no defenderlo a tiempo.

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  3. Hombre coyote, are you alive? tu blog se moría de hambre.

    Ambos tenéis razón. La TV y la inercia del bienestar marcan el camino de nuestra opinión.
    Yo soy el primero que dedico muchas horas a intentar ganar pasta y pocas a pensar. ¿Información? un telediario de 1/2 hora me sirve y esa es nuestra perdición. No profundizamos más.

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  4. Aunque nos guste pensar que "to el mundo es güeno" la realidad nos demuestra que no es así. Por desgracia en la historia del hombre hay casi tantas salvajadas como cosas buenas. Y la tele llena nuestra comodidad, nos da las noticias masticadas (por alguien nada inocente) y a seguir con lo nuestro. Nos impresiona más un muerto en un accidente al que vemos en persona que 100.000 muertos en un tsunami. Esto da para pensar mucho.

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  5. León, yo creo que es al revés,nos solidarizamos más con los afectados por un tsunami, una hambruna o un terremoto que con el niño que miuere por inanición cerca de Vigo. Eso si, esa solidaridad lejana dura cuatro días y seguimos consumiendo noticias.
    Creo que el problema, como casi siempre, es de puro egoismo y ombliguismo

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