02 enero 2007



Vecinos y vecindad

Vivo en uno de esos edificios "de ahora" que abarcan una manzana entera. Los pisos se agrupan alrededor de un patio común con piscina y parquecito, todo rodeado de una reja para que ninguna persona ajena pueda colarse.

Respecto al exterior mi edificio no se diferencia en nada de cualquier otro de los que hay en los barrios residenciales (antes "ciudades dormitorio") de esta nuestra capital del reino. Y es una pena, porque la falta de personalidad del edificio se transmite al barrio y por ende, a la ciudad.

En estos tiempos de anonimato, en los que vamos de casa al trabajo y viceversa, procuro salir a comprar a los (pocos) establecimientos del barrio. Tampoco es que haga muchas relaciones esas tiendas pues los tenderos no duran ni siquiera unos meses. Total, que al final hacemos las compras grandes en hipermercados y tenemos suficientes pasatiempos en casa como para no tener que abandonarla en días. Así que cuando de vez en cuando nos encontramos a un vecino en la puerta del garaje (porque que el portal no lo vemos más que en fin de semana) nos miramos uno al otro desconfiados pensando si este será el ladrón de motos del que se habla en la Comunidad.

Hombre, no digo yo que el edificio tenga que ser el 13 de la Rue del Percebe, pero un poquillo de cercanía con mis 98 vecinos y sus familias no estaría mal.

Este año he observado que en verano las cosas van algo mejor. La piscina une. Como tenemos poco cesped, las toallas se juntan y el roce hace el cariño. Ya me he fijado en que, sobre todo entre las mujeres, se han creado algunos grupillos que hablan de otros al descuido. Una de nuestras vecinas nos contó en una de esas tardes que no le gustaba juntarse con otras madres porque marujeaban continuamente. Cinco minutos después nos contó con pelos y señales la pelea matutina de los del segundo. La había escuchado a través de la pared.

Los hombres también tenemos lo nuestro. Practicamente a todos los chicos que conozco del edificio les he conocido en alguno de los bares de nuestra calle, viendo el fútbol de los domingos o durante el pasado mundial. Con nuestra profundidad intelectual, a los hombres sí nos es fácil relacionarnos, je, je. Que tiendas no habrá muchas, pero bares ...

4 comentarios:

  1. Anónimo1:33 a. m.

    y que lo digas... en donde yo vivo, 51 viviendas y yo peor, sin piscina, sin cesped... vamos que te puedes imaginar... menos mal que vivo aqui desde niño y por lo menos a los que se criaron conmigo y sus familias, pues los conozco bien, por lo menos a los que aun quedan, eso si... de los nuevos, mejor que no me preguntes nada, porque la convivencia esa se ha perdido

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  2. pasaba por aquí4:41 p. m.

    Si te aburres, sabes que en la montaña, en la cueva, con el fuego encendido y el AK47 de compañía siempre tendrás un rinconcito..... y cuando hablemos de futbol seguro que discutimos.

    Buen año zorro.

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  3. Anónimo6:35 p. m.

    Mi casa es un poco 13 rue del percebe.
    Un poco no, un montón, sólo nos falta el gato delincuente de la azotea.
    "Has estado fuera unos días porque no he visto tu coche aparcado"... partiendo de la base de que no tenemos gagage y aparco ¡¡en cualquier calle del barrio!!

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  4. Anónimo6:37 p. m.

    En mi edificio somos unos 40 en una ciudad pequeñita.Pero aun así,como si fueramos de gran capital.Te encuentras a la gente en el portal y no es que ni te miren a la cara,es que ni te saludan ya.Y eso me pone de una mala hostia...

    Buen año!

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