05 septiembre 2007

Corresponsales

el otro día hablábamos de Pérez-Reverte y de su antiguo oficio de periodista de guerra. Alguno decía que debe ser fácil ir a una guerra sólo a mirar, tirar unas fotos y salir corriendo en tu todoterreno nuevecito cuando las cosas se ponen feas, y luego por la noche irte con alguna pobre desesperada al único restaurante que quede en pie en alguna ciudad devastada.

Lo que está claro es que, tristes o contentos, esta gente ha de ser de una casta especial. Gente fría, focalizada en hacer su trabajo. Gente que no mira a los lados, sino solamente a través de la ventanita de sus teleobjetivos. Y parecía que Kevin Carter, el fotógrafo que hizo esta foto y acto seguido se largó de allí, era un tío de ésos.



Luego le dieron un premio, el Pulitzer. Supongo que al jurado le daba igual lo que sucedió con la criatura. Valorarían la luz, el escenario, las vueltas que dio el artista alrededor de la nenita antes de encontrar el encuadre perfecto ... Probablemente también valoraron que este chico blanco de cara simpática era sudafricano ¡qué exótico! y que sufría la sangría de África en carne propia como activista y militante anti-apartheid.

Pero Kevin Carter no era un corresponsal frío ni pertenecía a la casta especial de los corresponsales de guerra. Sus palabras al recoger el premio fueron:
Es la foto más importante de mi carrera pero no estoy orgulloso de ella, no
quiero ni verla, la odio. Todavía estoy arrepentido de no haber ayudado a la
niña.

Agobiado por el remordimiento, se suicidó tres meses. Él eligió, la niña no tuvo esa posibilidad. Yo tampoco puedo ni ver la foto de la niña, pero la de Carter la tengo en el escritorio de mi ordenador, en un rinconcito de un mosaico de fotografías que me hacen recordar todos los días las cosas que no me gustan pero que debo tener presentes para intentar ser mejor persona.


5 comentarios:

  1. Justo hace dos semánas en Saigón nos fuimos a ver el museo de los "Crimenes de la guerra americana", como la llaman en Vietnam. Una de las salas está dedicada a los fotógrafos que recogieron en imágenes la crudeza de la guerra.

    Me marcó especialmente un foto en la que se ven a tres mujeres vietnamitas con varios niños/niñas y con una cara de terror que no olvidaré. La leyenda era la frase del fotógrafo que la tomó. Decía algo así como:

    "Cuando me di cuenta de que eran civiles indefensos grité a los soldados americanos que parasen. Pararon y tomé la foto, pero recuerdo todavía que al irme oí disparos de fusiles. No tuve el valor de girarme para mirar. Simplemente me alejé de allí."

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  2. pasaba por aquí11:05 a. m.

    Conoces de sobra mi excesiva frivolidad e insensatez y al gilipollismo, por lo que la pregunta es ¿dejó nota de suicidio? ¿realmente se suicidó por lo de la foto? igual se había arruinado, o su novia lo había dejado, o le habían diagnosticado AIDS y pensaba que la gente lo pondría a parir......... no sé.... entiendo la necesidad de buscarnos héroes de donde sea (tapando lo malo y magnificando lo bueno).... yo (con mi estupidez suprema) seguiré cantando el "No more heroes" de los Stranglers.....

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  3. Aquí tienes otro corresponsal


    http://sotosalbos.blogspot.com

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  4. pues con toda la coña, pasaba... tienes algo de razón. Antes de suicidarse el tío llevaba un año cojonudo en lo profesional (acababa de fichar por Sigma) pero no tanto en lo personal. Mucha gente le ponía a parir por lo de la foto y encima uno de sus colegas acababa de palmar en unos disturbios en Sudáfrica.

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  5. zorropiscinas6:03 p. m.

    Bueno , tal vez tuvo el "valor" sufiente para no ayudar a esa niña condenada desde que nació, hacer su foto y largarse pero no lo tuvo para afrontar el éxito profesional y las criticas personales que pueden generar su trabajo.Yo creo que este tipo de personas tienen que ser así, no pueden ir ayudando a todos los pobres infelices que se cruzan en su camino porque si no no podrían ir a otros vertederos de miseria para enseñarnos lo que allí sucede. Si no tienen esa dureza no valen para desempeñar su profesión.
    Aunque suene duro, todos sabemos que eso ocurre y la mayoría no hacemos absolutamente nada para paliar todo ese dolor que hay en el mundo, lejos de nosotros, así que "el que esté libre de pecado que tire la primera piedra". Nadie ponía a parir a Felix Rodríguez de la Fuente cuando dejaba que el lobo se papeara a un cervatillo indefenso no? pues las personas somos tan animales como el lobo y el cervatillo, lo que pasa es que a veces somos un poco mas racionales.Probablemente era un gran fotografo pero no un buen profesional. Bueno ahora a ponerme a parir por insensible.

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