05 junio 2009

Comunicarse en clave de humor

la mejor forma de comunicar es hablar, pero a veces es realmente difícil. Pero a pesar de las dificultades, el humano siempre logra su objetivo. Veamos algunos ejemplos:


Con los bebés: vuelta a la infancia
aún siendo conscientes de que el bebito no nos entiende, la gente no se rinde y se multiplican las estrategias, siendo la que mayores adeptos tiene la de convertirnos en bebés de cuarenta y tantos años. El tono de voz nos cambia, aflautándose, y dejamos de vocalizar de repente. Empatía, supongo.

Con las máquinas: cosas de la técnica
Dice la ciencia-ficción que las máquinas podrán pensar en unos años. Algunas se harán malas malísimas como los Terminator. Algunos de mis compañeros piensan que eso ya es una realidad y que su PC les putea un día sí y otro también ...

Con los extranjeros: mi favorita

es común que quien no entiende una palabra de lo que dice otro, comience a vocalizar como si acabase de salir de preescolar. "Ho-la, me lla-mo Jor-ge. ¿Te gus-ta Es-pa-ña?". Si esto no funciona, también es válido suponer que no es que el guiri no entiende sino que es sordo: "Ho-la, me lla-mo Jor-ge. ¿Te gus-ta Es-pa-ña?".

Siempre me he imaginado así una charla técnica de Luis Aragonés a sus jugadores:


Y en el curro: ésta es de observación diaria

Hay trabajadores que cuando hablan con sus superiores apenas sacan un hilillo de voz, se vuelven educados de golpe y tan sumisos que pondrían la mano para coger la ceniza del pitillo del jefe. No obstante, cuando hablan con sus subordinados les posee el espíritu de un sargento de la legión y su tono de voz se convierte en chusco y autoritario. Dicen que este fenómeno está relacionado con tener las pelotas pequeñas, pero no he podido testarlo con un estudio pormenorizado.

10 comentarios:

  1. Cuanta razón tienes Zorro-Lobo, los artístas gráficos resumen en una viñeta un MUNDO (no El Mundo), y suele ser lo mejor de los periódicos, pero discrepo en cuanto al tamaño de los buñuelos testiculares, a mí la mili no me tocó ni de lado y si hablo (si se puede llamar hablar) con el Carnero de mi amo, pues bueno, como si se le cae la baba, me la pela, ni acojone ni sumisión y aun así sigo siendo de buñuelos recogidos.

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  2. jajajajjaja, muy bueno querido...

    besicos

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  3. Blog muy entretenido. He disfrutado leyendo tus puntos de vista sobre algunos de estos temas y preocupaciones tan de todos.
    Saludos

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  4. Anónimo7:35 p. m.

    jajajaja!!! muy bueno amigo, permíteme añadir la comunicación con los animales, en mi caso, gatas:
    Mantenemos largas conversaciones cuando llego a casa sobre cómo nos ha ido el día. Nos damos los buenos días por la mañana, entre arrumacos y maullidines que he aprendido a la perfección. Sé ronronear, y también bufar si me enfado con ellas.

    Hay diferentes maullidos. Es un "lenguaje" impresionante.

    - El de pedir comida mimosonamente, el de EXIGIR comida sin miramientos.
    - El de decirme qué es exactamente lo que les apetece de menú: latita, pavo, jamón...
    - El de decirme que les cambie el agua por una más fresquita, o con leche.
    - El de decirme que les cambie la arena del arenero porque ya no está tan limpita como a ellas les gusta.
    - El de decirme que ha sonado el despertador y que es hora de levantarme.
    - El de preguntarme por qué llego media hora tarde a casa y dónde he estado.
    - El de pedirme que les deje meterse en mi edredón, o que les haga sitio entre mis piernas y no me mueva demasiado que es su hora de dormir.

    (un largo etc...)

    Y para todo ésto, tengo un maullido de respuesta, por supuesto. Sonidos que se perfeccionan con el tiempo y que son tan felinos que nadie los podría distinguir: ni humanos, ni gatos.

    La comunicación... algo sorprendente y maravilloso...;)!


    natalia.

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  5. En el fondo, no es más otra prueba más de las limitaciones que tenemos los humanos para conectar nuestro pensamiento con las restricciones del lenguaje :)

    Salud!

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  6. Pasaba por aquí6:44 p. m.

    Te has dejado la comunicación de los beodos, que tiene mucha miga.

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  7. Ni te lo recomiendo - eso de testar si tienen o no las pelotas pequeñas los que se humillan ante el jefe y se crecen con los subordinados -. Y no te lo recomiendo porque suele ser una tarea peligrosa, además de inútil: ¡si ya a simple vista se da uno cuenta de qué clase de tipejos son...!
    Me he divertido leyendo tus diferentes formas de comunicarse. Por mi parte, las he experimentado todas, todas, todas.
    Saludos cordiales.

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  8. Muy bueno. Yo hablo mucho con mi ordenador y con mi tele. A veces también hablo con la lavadora y con el cactus. ¡Qué le vamos a hacer!

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  9. jejeje. Me sumo a Natalia en lo de comunicarse con el gato, yo hbalo con Goyo mucho, mis vecinos deben pensar que estoy subnormal...

    Yo creo que tenemos muchos registros de hablar, supongo que es normal en este teatro de la vida.

    Bezitos!

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  10. es que lo de tu jefe es de nota, Yáñez.

    Olvidé la comunicación con los animales, queridas Natalia y Abu. Parece mentira que estando una de otra a casi 1.000km estéis igual de locuelas, ja, ja ...

    No surrender, nuestros cuerpos son tan sabios que no sólo se sirven de las palabras para comunicarse. A veces te faltan las palabras, pero los ojos, los gestos, compensan con creces, y si no, como dice Pasaba, un par de whiskies desinhiben a cualquiera, eh.

    Estatua ¡que hablas con el cactus! Deja la filosofía, chavala.

    Me alegro de que te haya gustado el post Isabel. Con las risas te devuelvo una pequeña parte de lo que me das en tu maravilloso blog.

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