27 noviembre 2009

la Luna, aún más lejos

hace unos días miraba la Luna y pensé que el único obstáculo para la vida allá arriba no es el agua, ni el frío, ni el oxígeno. El único obstáculo es el dinero. Y es que a los cosmonautas les sienta mal la crisis financiera.

Esto ya pasó antes. América estuvo muy cerca de Europa durante 500 años, exactamente desde que los hijos de Erik el Rojo, Leif y Thorvald Eriksson, colonizaran brevemente Terranova. Durante esos siglos los europeos tuvieron los medios técnicos para llegar a América, pero no un incentivo para hacerlo.

A principios del siglo XV, la República de Venecia era la primera potencia mundial del comercio y tenía más de 3.000 barcos mercantes y de guerra. Con una marina tan potente podría parecer obvio que tratara de descubrir nuevos puertos y conquistar nuevas tierras pero Venecia no era un estado, sino una ciudad de comerciantes concentrados en incrementar su beneficio en un escenario más conocido, el Mediterráneo.

¿Quién más tenía capacidad naviera para acometer un viaje incierto a una tierra de la que solo se tenían vagas noticias? ¿los piratas berberiscos? no, su fuerte no era precisamente el comercio; ¿los turcos? sus intereses estaban en Oriente. En el Norte había flotas importantes como la que agrupaba la Hansa, pero salir del Báltico era peligroso y ninguna empresa comercial se atrevía con la exploración de tierras ignotas.

Con este escenario, América podría haber estado sin explorar otros 200 años más, pero Cristobal Colón fue un tío afortunado. Tras varios años buscando financiación sin éxito entre los principales patricios de Europa, tuvo la suerte de dar con una persona con poder, dinero y visión de futuro. Dicen que la reina Isabel la Católica sufragó el viaje con su propio patrimonio. ¿Realmente lo hizo por que creía en el proyecto o por quitarse del encima al pesado de Cristóbal?

Volviendo a la actualidad, el caso es que casi nadie se acuerda de mirar hacia las estrellas en este final del 2009. Como en el siglo XV, el viaje sólo sería una prioridad para la empresa privada si se vislumbrara el beneficio, y todos prefieren que se arriesgue otro. Sólo los estados estarían dispuestos a gastar dinero en este tipo de aventuras pero ahora están dedicados a salvar bancos y a pagar subsidios a los desempleados.

Me temo que a la Luna le toca esperar, a no ser que aparezca otro pesado que le saque el dinero a algún Bill Gates.