28 octubre 2008



Currar para vivir o vivir para currar

Supongo que en otro tiempo tuve ilusiones de desempeñar algún trabajo concreto, pero el tiempo las fue derribando una a una. La miopía no me dejó trabajar en la policía, pero a la vez me libró de la mili. Mi interés por la política se diluyó pronto, sólo tuve que asomarme por una rendija de las cortinas para retirar la nariz de inmediato, aturdida por el hedor. Al poco tiempo me planteé trabajar en los juzgados, buscando la JUSTICIA con mayúsculas, pero también me rendí. Una pasantía con un alcóholico y un año sin cobrar un duro tuvieron la culpa. La leche, soy un fracasado, pensé. Ante tal desdicha, me puse de frente al mundo laboral y exclamé, (para mí mismo, no os creáis que monté un show) "juro que jamás volveré a pasar un mes sin cobrar" y me lancé a ganarme las lentejas al salvaje ruedo de la patronal. Seguros, brokers, consultoras, en un año tuve tiempo de tocar varios palos y recibir otros cuantos (gané poco dinero y una maravillosa amiga, buen botín sin duda). Luego, el desarrollo laboral definitivo. Suelo decir que no trabajo en lo que más me gusta, sino en lo que mejor se me da. Espero que estos años sean lo suficientemente fructíferos como para dejar de trabajar en esto y comenzar, por fin, con algo que me apasione.