04 noviembre 2008

Tribus

Ayer en el atasco de entrada a Madrid me dediqué, como siempre, a mirar por la ventana. Antes que dar vueltas al tarro acerca de cosas inútiles, prefiero mirar al resto de los conductores, me gusta imaginar qué piensan, a dónde van. Me fijo en su aspecto, sus coches, esas cosas. Si fuera mujer me llamarían “cotilla”, pero como soy hombre, lo dejaremos en “curioso”.

Ayer me estuve fijando en los signos distintivos que lleva la gente en los coches. Algunos llevan pegatinas, tipo la “E” de España, con o sin banderita, un toro “español”, un burro catalán, una oveja vasca o una cabra canaria. Son indicios que denotan que el conductor está orgulloso de su lugar de procedencia. Aquí en Madrid, por ejemplo, los de Vallecas llevan una pegatina que dice “Valle del Kas” y con eso van diciendo "hala, aquí estoy yo, que soy de Vallecas".

Son menos los que llevan el escudo de su equipo, supongo que por miedo a que un hincha rival (y animal) le haga algo al coche. Aún así, son legión los taxistas madrileños con un escudo del Atlético de Madrid. Los taxistas son una raza aparte, como los atléticos.

Dato: casi todos los que optan por este tipo de distintivos son tíos. Las chavalas suelen dejar de lado los símbolos políticos o deportivos, pero también ponen pegatinas, eh. Es tremendamente usual ver la florecilla de marras ...

En fin, el atasco se diluyó y yo llegué a la oficina pensando en que los humanos tenemos una necesidad tremenda de pertenecer a un grupo, y de hacerlo saber al resto. Supongo que viene de antiguo y que la costumbre tribal no se pierde en un par de siglos de nada. Así que cuando entré por la puerta, no me sorprendió que uno de los vigilantes le dijera al otro: “dale caña a éste, que está cabreado por el empate del Madrid ayer, no como nosotros”. Evidentemente “ellos” son atléticos, y "yo" soy de otra tribu, y había que hacerlo ver ...