06 noviembre 2008

Distancias modernas

hoy he vuelto al atasco, esta vez en el taxi que me llevaba a la estación de Atocha para coger el AVE. Como pasajero he observado los cabreos (muchos y variados) de los conductores, sus intentos de coger el carril bueno, o el afán por colarse al prójimo con el magro objetivo de ganar uno o dos puestos en la cola ( sí, ya sé que dos puestos contra un abollón y un cabreo de un día no parece un gran botín, pero me gustaría veros a vosotros )
Viéndoles las caras, está claro que, como los de la viñeta, todos pensaban que si el resto hubiera cogido el transporte público, ellos ya habrían llegado a su destino ...
Una vez en el AVE, camino de Tarragona, he contado los km que he hecho en una semana. Unos 2.500. Ida y vuelta a Vigo, en avión a ver a la familia. Unos 200 en coche, tren o taxi moviéndome por Madrid, al trabajo o al domicilio de los clientes de la empresa, y ahora ida y vuelta de Tarragona, también por trabajo. Mañana me iré a Collado Hermoso, otros 100Km. ¡Con tanto trajín como no va a haber emisiones!
Y lo malo es que, si bien minimizar el impacto de tanto movimiento es sencillo, utilizando los transportes públicos, eliminar esos desplazamientos me son del todo imposible. ¿Cómo dejar de ver a la familia, huir al pueblo o desplazarte por asuntos de trabajo?
No sé, me da que antes era todo más sencillo, cuando uno tenía a la familia, el trabajo y su lugar de residencia y descanso en el mismo sitio ...