30 noviembre 2008

tonto de los huevos

ayer mismo, en una conversación sobre viajes, durante una fiesta, salió a relucir la ciudad de Berlín. Uno de los comparsas dijo que había ido varias veces, en viajes de uno o dos días. Inocentemente, le pregunté. "¿Fuiste de clubes? me han contado que la noche berlinesa es tremenda." El tío me dijo que no, y me empezó a hablar de vestigios del Tercer Reich y de la grandiosidad del Olimpia Stadium. En ese momento recordé que alguien me había comentado que el pieza en cuestión había sido skin. Le di dos palmadas en la espalda y desaparecí. Vale chato, hay aquí mucha gente y no tengo por qué perder el tiempo justo contigo.

Hoy he venido pensando en en él mientras regresaba del pueblo. El pavo debe tener unos 26 ó 27 años, edad suficiente para saber lo que uno hace. Tiene un aspecto normal, más bien guapete, buen hijo, un tío educado y simpático. Nada que aparente que tiene el cerebro hecho de yogur. Y claro, eso me dio algo de miedo; ¿cuántos como ése hay por ahí?, pensé. Tíos que son capaces de admirar a un sujeto que provocó la muerte de unos 60 millones de personas.