18 junio 2015

El árbitro de la cuenca

La Sierra Carpetana se encuentra justo en el límite de las cuencas hidrográficas del Duero y del Tajo. Por tanto, en lo alto de nuestras cumbres se celebra cada año un sorteo, una especie de concurso que tiene como premio un viaje a Lisboa, o un viaje a Oporto. Todos los concursantes ganan. Cada gota de lluvia que cae en lo alto de la montaña tiene opción de participar y tan sólo un delicado equilibrio, una ráfaga de aire, un desliz gravitatorio decide su destino.

El agua que fluye hacia nuestro lado de la montaña acaba su recorrido en la decadente y hermosa ciudad de Oporto. La cuenca del lado sur de la cordillera conduce hacia la capital lusa, Lisboa, y lleva la corriente hasta el estuario del Tajo, el más impresionante de la península.

Cornisas de hielo en el Nevero
Desde el Nevero, nuestro monte más alto, parte el Río Cega. Sus aguas pronto se unen a las del Río Pirón que nace algo más al Suroeste y recorren casi 150 kilómetros de las provincias de Segovia y Valladolid hasta llegar al Duero.

Por la vertiente madrileña de la sierra, las aguas se encauzan a lo ancho del Valle del Río Lozoya, entre las paredes carpetanas y las de la Cuerda Larga. Prosiguen por el valle hasta llegar al Embalse de El Atazar. Normalmente se beben todo el agua los madrileños, pero la parte destinada a cauce ecológico y el eventual sobrante desemboca en el Río Jarama y luego en el Tajo.

Tajo y Duero llevan nuestras aguas y parte de nuestra tierra hasta el país vecino. Siempre que visito Lisboa u Oporto lo tengo presente, y trato de atisbar algo de nuestra impronta segoviana en las turbias aguas de sus desembocaduras.

Oporto desde la margen izquierda del Duero