28 diciembre 2016

¿qué fue de los osos?

es un hecho que el abandono de los usos ganaderos y agrícolas tradicionales han incrementado la masa arbórea y arbustiva. En paralelo, la prohibición de la caza de muchas especies y introducción de otras que habían desaparecido hace décadas ha llenado el monte de animales.

En Collado Hermoso, con un pinar aún joven y con una notable expansión de sotos de fresnos, endrinos, majuelos y desde luego de matorrales, sobre todo jara, las posibilidades de abrigo a la nueva fauna se incrementan. El lobo, un recién llegado, tiene en los alrededores una de sus bases, gracias a la proliferación de jabalí y corzo. No es raro encontrar cadáveres devorados, sobre todo ahora que la nieve delata cada episodio sangriento. Zorros, aves carroñeras y otros mamíferos depredadores de menor tamaño, colaboran en la rápida desaparición de los restos.

En este contexto comienza a no ser tan pintoresco lo que durante mucho tiempo nos pareció una fábula: el oso vivía en estos montes hasta hace menos de quinientos años.

fuente: Arte Natura
¿De qué vivía el oso en Segovia? con total seguridad, era fundamentalmente vegetariano como lo es hoy en las poblaciones del Norte, con eventual consumo de pequeños herbívoros como ciervos o cabras. En cualquier caso, obtenía proteína más en la carroña que en la caza. Respecto a las frutas, las bayas de nuestras montañas no son tan numerosas como los campos de arándanos y frambuesas de Pirineos o Sistema Cantábrico, así que es de suponer que las sustituiría por las abundantes bellotas de nuestros robledales. Las moras, las fresas silvestres y otras bayas como las endrinas completarían el menú. Viabilidad dietética asegurada por tanto.

El último oso, probablemente arrinconado en las desoladas alturas de estos Montes Carpetanos, desapareció en algún momento del siglo XVI. Aún quedan vestigios de su paso en los nombres de lugares como la Peña del Oso en El Espinar. Y está documentado que los Trastámara, antepasados de Isabel la Católica cazaban osos en estas sierras y que incluso mantenían algunos de ellos vivos en el foso del Alcázar de Segovia.

¿Volverá algún día el oso? uff ..., no sé si me gustaría encontrármelo. Desde luego no se me ocurriría competir contra él por un boletus o por una cesta de moras.



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