18 octubre 2018

Recuerdos

Los pueblos son lugares donde la vida se para, dicen, ...

Son lugares donde las vivencias se amontonan sobre las mismas personas, nuestra cuadrilla, los amigos con los que compartimos aldea y juegos desde hace décadas, desde niños, desde siempre. Pensándolo bien, sí puede ser que el tiempo se pare cuando miro al Árbol de las Regaderas, o al Manzano de la montaña, o a ese Fresno de siete brazos en el camino de Pelayos, todos ellos más antiguos que el más viejo de nosotros.

Entre casas y callejuelas las anécdotas se suceden, ¡cuántas veces habremos contado la misma historia!, antes con un polo de limón en la mano, ahora junto al fuego y disfrutando de una copa de vino. A veces, el recuerdo se difumina y me veo incluido en acciones que no recordaba, o lo contrario, cuando un amigo me recuerda que yo no estuve en aquella fiesta de la que puedo recitar detalles como si la hubiera vivido.

En fin, el pueblo, los amigos inevitables, el lugar donde regresar, los ancianos, los árboles ..., y los buenos recuerdos, aunque no lo fueran tanto en origen y seamos nosotros los que los hacemos buenos.