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09 julio 2022

Las bichas


Nuestro pueblo está a más de 1.200 metros y el clima es frío la mayor parte del año. No es lugar para serpientes, o eso se podría creer.  Sin embargo podemos encontrar varios tipos de ofidios, la mayoría bastante inofensivos, que salen de sus guaridas durante los meses más cálidos.

Hoy toca hablar de las bichas. Así llaman en la sierra segoviana a la coronella y la víbora. No tienen mucho que ver entre ellas, pero infunden el mismo respeto. Son relativamente pequeñas, y su color no es llamativo, de modo que la mayoría de las veces que las veamos será mientras se asolean en lugares despejados, como los caminos que conducen a la sierra.

La serpiente más habitual en nuestra zona es la culebra lisa o coronella. No es venenosa. Tenemos dos tipos, coronella austriaca, más común en el monte y la coronella girondica, más habitual en la llanura. Solo tienen diferencias cromáticas. 
Este animal se alimenta principalmente de lagartijas y por tanto la encontraremos en las zonas pedregosas, cerca de paredes o roquedos, y siempre en lugares donde alcanza el sol. Mide unos 40 cm y tiene aspecto fino y larguirucho, con una cabeza afilada y plana. No tiene veneno y es muy lenta de movimientos, así que su táctica de caza es acercarse lentamente a sus víctimas cuando descansan e inmovilizándolas con mordisco y constricción.


En la foto se observa su color gris y el dibujo dorsal de manchas circulares oscuras colocadas en dos filas longitudinales. 

Pobre culebra lisa que ha sido masacrada durante generaciones por su similitud (solo en color y en longitud) con la víbora hocicuda, la verdadera "bicha" contra la que tanto nos han alertado nuestros mayores. Es mucho menos frecuente y vive cerca de los cursos de agua y en zonas rocosas. 




A simple vista y comparando con la fotografía de la coronella, se aprecian las diferencias entre ambos reptiles. La víbora es más robusta, e incluso parece rechoncha cuando está enroscada. Un rasgo diferencial es que tiene la cabeza triangular y muy destacada del cuerpo. A continuación de la cabeza se observa un dibujo casi negro en zigzag. Finalmente su cola es "corta" en comparación con la de la culebra. La de la fotografía encontrada en el paraje de Las Calderas es gris oscura pero hemos observado ejemplares mucho más pálidos

A diferencia de la culebra lisa, la víbora sí es venenosa. Su mordedura es muy dolorosa y aunque el veneno tiene baja toxicidad, es peligroso para mascotas y niños. 
Como todos los animales, es raro que una serpiente nos ataque sin motivo, pero es bueno alertar a los críos acerca de levantar piedras donde bien puede estar la víbora escondida. Por supuesto, nada de tocarlas. Lo normal es que huyan a gran velocidad al advertir nuestra presencia. 

¿Qué come una víbora? su alimento son los ratones, musarañas y otros reptiles. También crías de pajarillos que puede capturar bien en el suelo o bien encaramándose a arbustos. Los ejemplares jóvenes, también devoran invertebrados. Normalmente caza al acecho, lanzando un rápido ataque e inoculando el veneno. La víctima muere muy cerca y la localiza con su olfato.

(Las dos fotografías han sido tomadas muy cerca una de otra, a unos 1.400 metros de altitud cerca del río Viejo)

12 agosto 2021

Un paseo por la ladera

prometíamos ayer... parafraseando a Fray Luis, que la siguiente entrada pasaría de la llanura a la ladera, antes de enfilar las pendientes de la Sierra Carpetana, dos mil metros y algunos más en sus más altos picos.

El camino comienza en la Iglesia de Collado Hermoso, San Nicolás, y sube por el llamado Camino de los Molinos, primero asfaltado pero que a 300 metros se convierte una pista blanca transitada por algunos vehículos de los residentes o de andarines que prefieren acercarse más a la montaña antes de tomar zapatillas y bastones. 



Pasados los primeros prados, frecuentados por el ganado local y algún zorro o jabalí en los atardeceres, se llega a un tupido bosque de roble melojo (rebollo), conocido como la Mata del Fraile en alusión a los que habitaron el cercano convento durante más de seis siglos. En esta zona se va apagando el rumor de la carretera y del pueblo. Por fin estoy en la naturaleza. No se suelen ver muchas aves en este tramo, quizá alguna paloma, eventualmente el cuco, gorriones, carboneros, pero por aquí aun desconfían de los humanos.

Algo más arriba, pasado ya el monasterio, los pequeños pájaros se hacen notar, y en los primeros pinares incluso encontramos alguna ardilla.



Estos pinos los plantaron nuestros abuelos. Los pinos se usaban como vigas, simple leña e incluso como varas para las judías cuando se cortaban jóvenes en alguna clara. La mayoría de ellos tienen ya más de setenta años.

Pasado el último molino, hoy rehabilitado como vivienda, un recodo del camino nos mete en la zona del pinar público, inaccesible con vehículos salvo a los ganaderos que alquilan (muy caro) el pasto a la Junta. Hoy estos montes no pertenecen a los pueblos y su gestión se hace desde Valladolid, con poca o ninguna atención a los habitantes de la sierra. Una pena. Un cultivo de pinos interminable, sin prevención de incendios como demuestra que los residuos de corta quedan abandonados en el suelo y sin plan de diversificación de especies vegetales. Un monte prácticamente abandonado, con los pros y contras que eso conlleva.

Me interno en el bosque y protestan las oropéndolas, con su graznido de córvido y su plumaje exótico. Se hace raro verlas fuera de un zoo o una jungla.

Oriolus Oriolus- foto de Wikipedia

Dirijo los prismáticos hacia la copa de los pinos y por fin atisbo una sombra de vivo amarillo. Un rato más de búsqueda y por fin la contemplo. Estará con nosotros un par de meses más hasta su migración al Sur, hacia el África tropical.

Al otro lado del arroyo, encontramos el prado de la Estilera, uno de los pocos que se libraron de la plantación de pinos. Los garrapinos se alertan unos a otros a mi paso y cruzan el camino volando. Un chochín hace chirriar su garganta. El camino es cómodo pues aunque es media mañana, las sombras de Agosto cubren prácticamente toda la pista junto a la cual pastan unas vacas tudancas a la vez que custodian a sus chotillos.


Paso el puente del río, junto a la Casita del Pescador. Lleva bastante agua, señal de que los pequeños manantiales aun lo están nutriendo. Se ven por doquier, la mayoría atollados por las pisadas del ganado. Y habiendo más agua, hay más flores y también más mariposas, cada especie en su planta nutricia como este cardo superpoblado.

Alcanzo los 1.700 metros y me dirijo a un claro que alguna vez estuvo habitado. Aun se distinguen los cimientos de un solar, con una estancia redonda (quizá corral) y dos o tres estancias cuadradas. También aquí hay aves de las que normalmente se encuentran en alturas más bajas, pero estos días aprieta el calor y las aves cambian de residencia. Bastantes petirrojos y algún carbonero, habituales, y los que huyen del calor, un mirlo y en equilibrio sobre un rosal silvestre, un alcaudón dorsirrojo. Precioso animal.

En el roquedo, restos de excrementos, plumas y egagrópilas de alguna rapaz. Probablemente un busardo ratonero.

Me entretengo un rato mirando el horizonte, Pelayos, La Cuesta, Turégano a lo lejos, pero es tiempo de bajar, a disgusto como casi siempre. Hasta pronto, naturaleza.

02 junio 2021

Un buitre blanco

Hace unas semanas íbamos paseando por la Cañada, algo despistados de la naturaleza como siempre que vamos en grupo. Esos días suelo llevar los prismáticos de adorno, pues con el jaleo que armamos, poco animal se muestra confiado a nuestro paso. En un momento dado, Vanesa nos dice: "mirad, un buitre blanco".

Y así era, un buitre blanco sobrevolándonos, más pequeño que los buitres leonados o negros que acostumbramos a ver cada día. Lo estuvimos observando por turnos, en silencio, encantados con la novedad. A los pocos minutos, el alimoche (neophron percnopterus) se posó en una zona ganadera a unos cientos de metros. Hacia allí me dirigí, ya solo, para mirarlo bien. Caminaba entre vacas y chotos, unos y otros tan tranquilos ante el extraño visitante. Así estuvo diez minutos buscando por el suelo hasta que, quien sabe si el hastío o una corriente favorable le hizo decidir remontar el vuelo y perderse en la lejanía.

( prestada de Rapaces.Es )


Este alimoche solitario probablemente forma parte de la pequeña colonia que pasa el verano en las Hoces del Duratón. Es un animal difícil de etiquetar, tanto por sus hábitos como  por su aspecto. Ninguno de los buitres es excesivamente bonito, pero este parece un animal mitológico con una cara despojada de plumas seguida de un adorno formidable en cabeza y cuello.


Come carroña, como el resto de buitres, pero como suele moverse solo, y es más pequeño, viene a ser de los primeros en llegar para comer las partes más blandas o bien de los últimos conformándose entonces con rebañar los restos de animales ya predados para lo que usa su pico largo y estrecho. Es un especialista en tejidos más escondidos. 

También es un especialista en romper huevos, aunque esto lo deja para su invernada en África. Lo recuerdo bien de aquellos documentales de "El Hombre y la Tierra" rompiendo huevos de avestruz. Ahora es un ave escasa, pero según Félix era antaño muy común y que incluso se posaba en los tejados y se alimentaba en las calles de los pueblos.


Esperemos que la especie se recupere y la próxima vez no nos sorprenda su visión en el cielo de Collado Hermoso.


02 febrero 2020

Vidas de noche

A veces salgo a dar una vuelta por el campo, cerca del pueblo, cuando la oscuridad lo cubre todo. Nunca me alejo mucho, salvo algún paseo en noches de luna llena, con marchas largas en la montaña, siempre en grupo. La noche en los bosques sigue generando un temor atávico en los hombres, y no soy una excepción. Nuestros sentidos, ya de por sí limitados de día, se vuelven casi inútiles de noche y nos sabemos vulnerables. Todo suena hostil. Y los sonidos son muchos y variados.

No somos los únicos que elegimos una sola franja horaria para nuestra actividad. Muchos animales viven de día y duermen, ocultos, de noche. Pero hay muchos otros cuyo ecosistema favorito pasa por la oscuridad. En Collado Hermoso no es fácil ver un erizo de día, por ejemplo, y mucho menos alguna de esas rapaces nocturnas que ululan entre las tinieblas. Pero están ahí. Les oímos en la negrura de la noche, vemos sus madrigueras y nos dejan sus rastros. Huellas en el barro o la nieve; también sus excrementos.

Es normal encontrar sus madrigueras en el bosque, bajo grandes rocas, y probablemente muchas veces pasamos junto a ellas de día cuando sus ocupantes descansan, ocultos, dentro de ellas. Cuidadito con molestarles, a nadie le gusta madrugar.



Uno de estos animales nocturnos recientemente detectados gracias a sus rastros es el gato montés (felix silvestris). Un gato muy parecido a los domésticos "atigrados" que siempre hubo en el pueblo, con los que de hecho se híbrida de tanto en cuanto, por lo que probablemente hay pocos gatos monteses 100% puros en nuestro entorno.



Este animal, de costumbres nocturnas, suele dejar sus excrementos, bien en letrinas, o en los bordes de su territorio, en lindes entre las praderas o estepas donde caza y las zonas boscosas donde descansa. Debe ser relativamente frecuente en los alrededores del pueblo, a tenor del número de rastros.



Sus excrementos miden entre 5 y 10 centímetros con varios cuerpos engarzados y con un característico acabado en punta. Comen normalmente roedores o conejos (no son frecuentes en nuestra zona). No desdeñan la carroña. Tampoco escarabajos u otros invertebrados. En sus excrementos por tanto suele encontrarse pelo y pequeños huesecillos, así como caparazones y restos de partes duras.

Todos estos animales proliferan en un terreno vacío de personas, con muy baja densidad de población y escaso tráfico nocturno en las carreteras. No obstante, a veces la fauna nocturna cae víctima de las ruedas, como este pobre tejón atropellado el pasado mes de diciembre en la carretera entre Pelayos del Arroyo y Sotosalbos.



Más allá de estos ocasionales conflictos con los humanos, todos estos noctámbulos no tienen más enemigos que algún ataque ocasional del lobo o de las grandes rapaces, normalmente a ejemplares jóvenes. Buen sitio la Sierra Norte de Guadarrama para ellos.

Seguiremos informando si encontramos nuevas noticias de estos bichos, de garduñas o de jinetas. ¡Estad atentos!


19 enero 2020

Ecosistemas: de la labranza a la pradera

Dicen los naturalistas que el número de aves que viven en las zonas donde antiguamente había cultivos disminuye. Y seguro que tienen razón, desde luego en cuanto al número de ejemplares, quizá no tanto en cuanto a la variedad. En Collado Hermoso el paisaje ha cambiado mucho en el último siglo. Sobre todo en el monte, que en solo cincuenta años ha pasado de ser un piornal a un bosque de coníferas. Pero también en el llano.

Antaño toda la zona Norte de nuestra aldea, la más baja, estaba cubierta de cultivos, de ahí su apelativo "El Labrao". Estas praderas se dedicaban al centeno, algo de trigo, a las patatas o más recientemente a regadíos como el maíz o la berza y forrajeras como la alfalfa. Alimentaban a los humanos y su ganando , y también a muchas aves y a pequeños mamíferos, sustentando indirectamente a estratos superiores de la cadena alimenticia. También existían decenas de caceras para repartir el agua, y que tenían su ecosistema particular, con pequeños invertebrados (aquellos caracoles que ya no se dan por aquí) y anfibios. Como consecuencia de esos usos humanos, sí es posible que hubiera más fauna volandera y corredera que ahora.

En la actualidad la agricultura ha desaparecido en Collado Hermoso. Tan sólo quedan unos cuantos huertos recreativos que sirven de pasatiempo y valioso aporte de vegetales "ecológicos" para los cuidadores que mantienen la tradición. La agricultura extensiva desapareció hace medio siglo y con ella El Labrao se convirtió en un baldío. De hecho, durante unas décadas solo produjo hierba para ser segada y empacada a principios de cada Verano para que las vacas subsistan durante el Invierno.

Las empacadoras aun están pero la naturaleza gana terreno al hombre, y gran parte de la pradera se está convirtiendo en mata arbustiva. Rosales silvestres, majuelos, endrinos y zarzamoras proliferan por doquier, también sotos de robles con su producción de bellota, y eso significa mucho alimento disponible. El abandono de los cultivos pudo traer una estacional reducción de aves cuyo alimento era básicamente el grano, pero hoy se está revirtiendo la tendencia. Para nada puede ser nocivo que el campo se regenere y vuelva a un estado parecido al que tuvo en tiempos en los que la densidad humana era menor. El equilibrio llega tarde o temprano. Y esa abundancia de alimento en forma de bayas y bellotas en Otoño es una prueba de ello.

Este fin de semana he visto al corzo, he oído chillar al zorro, he encontrado un topo muerto, varias rapaces, un conejo, una familia de ruidosos rabilargos enfrentada a otra de no menos ruidosos estorninos. Ya no hay tanta variedad de aves como en Verano, pues muchas han emigrado, pero el campo sigue vivo, incluso cuando se acerca el invierno, ...

(extraído de Arannau)

02 junio 2019

Los vigilantes

los buitres han formado siempre parte de nuestra visión del cielo. Casi a cualquier hora del día los podemos ver, recorriendo vigilantes todo el largo de la sierra.

Normalmente vemos grupos de buitres leonados. Acuden desde los acantilados de los ríos Duratón y Riaza. Puede parecer mucha distancia, pero no lo es para un animal que ha hecho del planeo un arte y de la búsqueda de corrientes de aire cálido una táctica para ahorrar energía.

Por nuestra sierra también son comunes los buitres negros. Son algo más pequeños y podrían ser confundidos con alguna de las grandes águilas. Sus nidos se encuentran en los pinares cercanos a Collado Hermoso o en alguno de los que hay más al Norte. He podido ver a alguno descansando en un roble de gran porte en las cercanías de La Cuesta. Son más solitarios, y aunque es posible verles mezclados con las expediciones grupales de sus primos leonados, lo normal es verles volando aislados, en círculos, sobre las zonas bajas del páramo.

La distribución del buitre negro en el Parque Nacional de la Sierra de Guadarrama es amplia a ambos lados de la sierra y su comportamiento ha sido muy bien observado por los científicos. También nosotros podemos hacerlo en este enlace a una Webcam sobre nido de buitre negro en Rascafría instalada por SEO BIRDLIFE



Unos y otros, negros y leonados, se alimentan de carroña, en gran parte de mamíferos grandes que van quedando muertos en el campo. Jabalíes, corzos, algún ternero perdido por su madre o una vaca enferma que llega a su fin, sobre todo en invierno. También los alimentamos en muladares controlados, usando restos de animales de granja que de otro modo habrían sido incinerados. La legislación ha sido modificada recientemente (2013) y ahora permite a los ganaderos extensivos el abandono de reses muertas en el campo. Hay que registrar una autorización y quizá por ello aun no se haya recuperado la tradición ancestral que tan bien hacía a los necrófagos.

buitres en comedero
(archivo Diario de Navarra)

En cualquier caso, parece que la población permanece estable en nuestra provincia, y que sea así por muchos años. El carroñero tiene su papel en la naturaleza, eliminando restos rápidamente, con lo que se aleja el riesgo de transmisión de enfermedades.

Buitre, bonito, bonito no eres, pero en el campo te apreciamos mucho.

Buitre del Duratón, tomado por nuestros amigos de la Web de Sebúlcor

18 octubre 2018

Recuerdos

Los pueblos son lugares donde la vida se para, dicen, ...

Son lugares donde las vivencias se amontonan sobre las mismas personas, nuestra cuadrilla, los amigos con los que compartimos aldea y juegos desde hace décadas, desde niños, desde siempre. Pensándolo bien, sí puede ser que el tiempo se pare cuando miro al Árbol de las Regaderas, o al Manzano de la montaña, o a ese Fresno de trece brazos en el camino de Pelayos, todos ellos más antiguos que el más viejo de nosotros.

Entre casas y callejuelas las anécdotas se suceden, ¡cuántas veces habremos contado la misma historia!, antes con un polo de limón en la mano, ahora junto al fuego y disfrutando de una copa de vino. A veces, el recuerdo se difumina y me veo incluido en acciones que no recordaba, o lo contrario, cuando un amigo me recuerda que yo no estuve en aquella fiesta de la que puedo recitar detalles como si la hubiera vivido.

En fin, el pueblo, los amigos inevitables, el lugar donde regresar, los ancianos, los árboles ..., y los buenos recuerdos, aunque no lo fueran tanto en origen y seamos nosotros los que los hacemos buenos.


03 septiembre 2018

El bosque que nos protege

A pesar de las evidencias de cambio climático que afectan a España, con veranos más largos y menos precipitaciones, es también un hecho que la masa forestal de nuestro país aumenta. ¿Cómo es posible?

Lo es, debido sobre todo a tres factores:
  1. El abandono de la agricultura y la ganadería extensiva, sobre todo en Castilla-León y Aragón donde incluso las aldeas desaparecen por falta de población. A causa de ello aumentan las superficies sin roturar, y el ganado vacuno y ovino que antes pastaba en los prados se produce ahora en explotaciones cerradas. La naturaleza se está rehaciendo allá donde las condiciones hostiles han desaparecido y la erosión no ha destruido el suelo (gran problema en otras regiones).
  2. La lucha contra el fuego. Hay menos fuego intencionado a causa de una mayor concienciación y de la acción administrativa que prohíbe el aprovechamiento urbanístico en zonas quemadas. Aun así, los incendios forestales siguen produciéndose, y son más intensos en lugares donde el bosque está "sucio", es decir, donde el matorral crece desatado durante la primavera y se convierte en yesca seca en verano. Curiosamente, no faltan expertos que creen que la ganadería extensiva en bosques consolidados sería una ayuda estimable para la prevención del fuego.
  3. La "forestación", entendida como una ayuda humana a la regeneración natural del bosque. Es fundamental en zonas desprovistas de bosque durante décadas, en las cuales la recuperación natural es muy lenta. En las últimas décadas, se ha hecho un fuerte esfuerzo desde administraciones y privados, bien por interés económico o bien por interés en la conservación del entorno.
En nuestro pueblo y alrededores se observa una creciente colonización de antiguos prados por árboles  autóctonos de hoja caduca, tales como fresnos y robles, así como arbustos como endrinos o majuelos. En las laderas de la montaña, siguen creciendo los pinos plantados por ICONA en los 60 y 70. A sus sombras, es satisfactorio ver como las laderas antes ocupadas por piornal recuperan ahora especies casi extintas, como el acebo, que progresa en las umbrías de los valles fluviales.

Acebos en cara Nordeste del valle del Río Viejo
Personalmente, sigo plantando árboles cada año: robles, encinas, endrinos, algún álamo. Es hermoso ver cómo crecen y cómo el campo está cada día más lleno y más hermoso.



17 febrero 2018

Corazón tan blanco

Dos semanas bajo la nieve, aún queda alguna más. Collado Hermoso blanco, inmaculado. En la Dehesa, más de medio metro de nieve y muy pocas huellas de animales. Es difícil conseguir alimento en este entorno.

Dehesa de Collado Hermoso
Pronto regresarán los bichos, el final del Invierno comienza a percibirse en el ambiente y Marzo nos traerá el comienzo del deshielo. La Dehesa se llenará de pequeños riachuelos, y crecerán los perifollos como cada año.

De momento, sólo unos cuantos valientes aguantan las heladas y la falta de alimento. Jabalíes, algún corzo, zorros se dejan ver. Otros, como tejones o gatos monteses sólo son percibibles por sus rastros. Las aves, de forma increíble, desafían las heladas en los aleros de las casas o en los descarnados árboles. Estorninos y mirlos, lavanderas, el pájaro carpintero, algún agateador y pequeños gorriones o carboneros. Bajo la nieve, los topillos se aprovechan de las despensas acumuladas durante el Otoño. No muy lejos, sus enemigos reptiles siguen aletargados hasta la Primavera. No son un peligro.

Agateador Común
La Cigueña Blanca también ha aguantado como una campeona los rigores de Enero. Tenemos un pueblo pequeño, pero con mucha vida, incluso durante el más duro Invierno.

19 noviembre 2017

El acróbata

el lunes pasado amaneció frío, y siguió más frío aún gracias al gélido viento que soplaba desde el Norte. Salía de la panadería y vi un milano a lo lejos, cerca de las Eras. Como una cometa, fue evolucionando a merced del aire, entretenido con caprichosas piruetas, dejándose llevar y aprovechando para ganar más y más velocidad. Al sobrevolar la plaza, en vuelo lateral, a tan sólo diez o doce metros de altura, la visión de la rapaz era impresionante. Preciosa. Y efímera.

El milano, sobre todo el llamado "Real" es residente en Collado Hermoso. No es muy frecuente verle sobrevolar la plaza, pero cualquier observador campestre podría verle todos y cada uno de los días del año. De hecho en la Península Ibérica es incluso más abundante en Invierno, cuando a los ejemplares locales se suman los que vienen a visitarnos desde Centro Europa o Gran Bretaña.

Normalmente solitario, volando bajo, es muy fácil de observar por su frecuencia y de distinguir principalmente debido a su característica cola en forma de horquilla y esas dos bandas blancas antes del fin de las alas.

Milvus milvus
El milano real es un ave cazadora de pequeños animales, roedores o gazapos, pero sobre todo un eficaz carroñero y competidor con los córvidos en el descubrimiento y aprovechamiento de todo tipo de animales muertos. Para ello busca zonas abiertas, y luego nidifica en árboles de alto talle.

En nuestra zona la especie goza de muy buena salud, pero por desgracia no es así en la llanura, o en Tierra de Pinares. En los llanos, los nuevos cultivos de regadío no contienen ninguna de sus presas y en Tierra de Pinares, quedan roedores pero poca carroña que descubrir. Muy interesante en este sentido el análisis de todas las aves carroñeras de nuestra zona que ha realizado el Colectivo Azálvaro. Os damos las gracias desde este santuario de rapaces que es la Sierra Carpetana.



26 febrero 2016

uno de los valientes

llegó el frío, y la nieve, y muchos habitantes de las cercanías del pueblo huyeron despavoridos. Pero ... un grupo de pequeños pajarillos resisten frente a la helada noche, y es precisamente al caer la tarde cuando más alborotadores los encontramos.

El Carbonero Común

Estos días de frío los carboneros pueblan los fresnos y bardagueras en la ribera del río Sordillo. También saltan inquietos entre las ramas de los robles viejos de la Dehesa.

extraído del blog de Jesús Giraldo
Bastante ruidosos, se encuentran en grupos de varios ejemplares. Es muy fácil observarlos con los prismáticos sobre todo ahora en Invierno cuando los árboles están pelados de hojas. Es pequeño, entre 12 y 15 centímetros, con el peto amarillo cruzado verticalmente por una banda negra más o menos ancha dependiendo de los ejemplares. Cabeza negra y cuello blanco y la parte posterior del cuerpo de color verde apagado.

Si queréis saber más, en Wikipedia podemos encontrar más datos, e incluso una grabación de su canto.


12 enero 2016

Diciembre de 2015: se secó la Fuente Plateada

durante la Navidad escuché en un bar del pueblo que la Fuente Plateada no tenía agua. Esa misma tarde fui a comprobarlo. Subí sin detenerme y en una hora había completado los cinco kilómetros y medio de pista forestal a través el pinar. Es una ruta que he hecho muchas veces, sólo, con mis amigos de infancia o de madurez, y por tanto cada ascenso es una vuelta a las raíces. Me encanta repetirla.

el montón de rocas bajo el cual mana la Fuente Plateada
Lamentablemente era cierto, la fuente estaba seca. Me dio mucha pena coger un puñado de su arena plateada y notarla sin humedad ninguna sobre mis manos.

No obstante pronto olvidamos lo que sucedió hace unas semanas. El "hombre del tiempo" vuelve a decir que hace "mal tiempo" porque llega la borrasca. Un sinsentido en un territorio donde se secan los manantiales en Diciembre. Preocupante. El cambio climático es un hecho y nuestra tierra es una de las más afectadas por la sequía. Con los años hemos asistido a la desaparición de muchos manantiales que visitábamos de pequeños, e incluso las tollas de la Dehesa han disminuido enormemente de tamaño. A simple vista, Collado Hermoso es un pueblo menos húmedo que antaño.

Tras la tardía lluvia, esperamos ahora la nieve. Ojalá venga en cantidad y el manantial recupere parte del nivel perdido, de suerte que este verano podamos disfrutar del agua helada de la Fuente Plateada.

18 junio 2015

El árbitro de la cuenca

La Sierra Carpetana se encuentra justo en el límite de las cuencas hidrográficas del Duero y del Tajo. Por tanto, en lo alto de nuestras cumbres se celebra cada año un sorteo, una especie de concurso que tiene como premio un viaje a Lisboa, o un viaje a Oporto. Todos los concursantes ganan. Cada gota de lluvia que cae en lo alto de la montaña tiene opción de participar y tan sólo un delicado equilibrio, una ráfaga de aire, un desliz gravitatorio decide su destino.

El agua que fluye hacia nuestro lado de la montaña acaba su recorrido en la decadente y hermosa ciudad de Oporto. La cuenca del lado sur de la cordillera conduce hacia la capital lusa, Lisboa, y lleva la corriente hasta el estuario del Tajo, el más impresionante de la península.

Cornisas de hielo en el Nevero
Desde el Nevero, nuestro monte más alto, parte el Río Cega. Sus aguas pronto se unen a las del Río Pirón que nace algo más al Suroeste y recorren casi 150 kilómetros de las provincias de Segovia y Valladolid hasta llegar al Duero.

Por la vertiente madrileña de la sierra, las aguas se encauzan a lo ancho del Valle del Río Lozoya, entre las paredes carpetanas y las de la Cuerda Larga. Prosiguen por el valle hasta llegar al Embalse de El Atazar. Normalmente se beben todo el agua los madrileños, pero la parte destinada a cauce ecológico y el eventual sobrante desemboca en el Río Jarama y luego en el Tajo.

Tajo y Duero llevan nuestras aguas y parte de nuestra tierra hasta el país vecino. Siempre que visito Lisboa u Oporto lo tengo presente, y trato de atisbar algo de nuestra impronta segoviana en las turbias aguas de sus desembocaduras.

Oporto desde la margen izquierda del Duero


28 agosto 2013

El Nevero

Fuentes del río Cega
a lo largo de la semana pasada tuve un par de oportunidades de visitar las alturas segovianas, concretamente Peñacabra y el Nevero, dos montes de más de dos mil metros que junto con el resto de Montes Carpetanos separan las tierras madrileñas del valle del Lozoya y tierra de Segovia. Mi primera visita fue en solitario, y me dio la oportunidad de salir de las sendas habituales, descubriendo fuentes que no conocía y dedicando tiempo a observar a los animalejos, por ejemplo las evoluciones de un grupo de buitres a través de los prismáticos. Incluso tuve tiempo de arreglar un poco este manantial

Dos días más tarde regresé de nuevo a estas tierras, felizmente encuadradas dentro del la influencia del nuevo Parque de la Sierra de Guadarrama e infelizmente excluidas de su núcleo de máxima protección.
Gracias a la soledad habitual de la zona, es fácil divisar la fauna existente, aunque este segundo día la animada conversación entre los cinco andarines hizo casi imposible ver ningún bicho durante la subida. Por suerte los animales son acaso tan curiosos como los humanos y durante el breve descanso en Hoyo Cerrado, uno de los lugares más bonitos de la sierra, descubrimos  como una familia de cabras montesas nos oteaba desde las peñas más altas

Valle del Lozoya desde El Nevero
La cabra montés o íbice ibérico se puede encontrar en muchos puntos de nuestro país. Los ejemplares que podemos ver cerca de Madrid, ya sea en la zona de La Pedriza o en los diferentes roquedos que van desde Guadarrama a Ayllón son parte de la subespecie "victoriae", reintroducida en nuestras sierras hace años tras haber desaparecido por la presión de los cazadores.

Concretamente, cerca de nuestra aldea es fácil verla en grupos numerosos en Hoyo Cerrado, o en las pedrizas que bajan hacia Collado Hermoso sobre el Río Viejo. A final del año se ven grupos grandes, capitaneados por machos de cornamenta imponente y pelaje gris. Ahora sin embargo, los grupos son más pequeños y compuestos de hembras o cabras jóvenes de ambos sexos. No se ven grandes cuernos y el pelo es de color pardusco.

Foto: Eduardo Gómez Marchesi - Gredos
El próximo día les saludaré de vuestra parte!

27 noviembre 2011

Peñafiel

este fin de semana nos fuimos de excursión a Peñafiel con la Asociación del pueblo. Gran idea sin duda. Cuarenta collalbos emprendimos viaje allende las fronteras segovianas hasta tierra vallisoletana. Un día de niebla, como tantos en la cuenca del Duero, nos impidió disfrutar de las vistas desde el Castillo de Peñafiel, el "navío de Castilla", pero a la vez colaboró a dar un misterio adicional a esta Villa poblada desde tiempos celtíberos.

Ya entonces, hace veinticinco siglos, se hacía vino en Peñafiel, no bajo la marca "Protos", como hoy, pero seguro que era un buen caldo. Del lechazo ni hablamos: los corderos castellanos llevan dando alegrías a los estómagos de los visitantes desde hace centurias.



Aún bajo los efectos eufóricos del vino de Ribera, el éxito de esta tercera excursión con la Asociación Fuente Plateada me ha hecho reflexionar si no seremos demasiado estado-dependientes. ¿Por qué parte de la labor social no la podemos hacer entre todos? ¿por qué volcar en el Estado el peso de llevar a nuestros mayores de excursión si podemos hacerlo nosotros?


13 noviembre 2011

nueva tasa en la sierra

la forma que tiene el Estado de reclamarnos las tasas o impuestos llega a ser delirante.

La última, y relacionada con Collado Hermoso, es la nueva tasa por coger setas. Ya desde el año pasado veníamos oyendo que en algunas zonas de la provincia había que pagar para recolectar níscalos o boletus, y estos últimos fines de semana en los bares de la zona se comentaba que la tasa ya nos afectaba a los collalbos. Parecían sólo rumores pues las administraciones públicas no han dicho ni pío.

Macrolepiota o parasol
Ante la falta de información y como hace años me dijeron que "ignorantia legis non eximet", o lo que es lo mismo, que la ignorancia de la ley no supone que no haya que cumplirla, he estado investigando un poco, que tampoco es cuestión de enterarse de las normas cuando multen al primero de nosotros.


Buscando cuáles son las zonas afectadas, cuánto se paga, dónde, etc ...  he encontrado un enlace en la web de la Diputación de Segovia que da algunas pistas, aunque no me he enterado muy bien si debo pagar algo o no y cuánto.

Boletus
Aparentemente el término municipal de Collado no está incluido, pero claro, ¿dónde puñetas llega nuestro término? en el campo no se ve la línea que separa los municipios por ninguna parte. El de Torreval, que es limítrofe sí tiene restricciones. Me imagino la discusión con los guardas sobre si me encuentro en un lado u otro de la "frontera". Y eso si sólo hablamos de la parte del monte que "pertenece" a Segovia, pues lo mismo en nuestro límite con Madrid también hay otra restricción que no conozco. Y tiene huevos la cosa, pues lo que he entendido es que para cada zona de recolección hay que tener un carnet distinto. Me veo con una cesta para setas en una mano y una mochila llena de licencias en otra. Me va a salir el kilo de níscalos como si fuera de pepitas de oro.

Ahí va lo que he deducido:

  • Collado y La Salceda no están incluidos, pero la parte alta del monte pertenece también a Torreval y Navafría, que sí están incluidos en la tasa, así que cuidadín y a comprar un GPS para saber dónde estás cogiendo setas.
  • Si alguien es residente en uno de los munipios afectados pagará de 3 a 5€ por temporada. Si no eres del municipio, 400€ al año. 
  • No veo nada de límite de kilos, lo cual no me parece ni medio bien si lo que se persigue es limitar la presión recolectora.

Con todo, intentaré hablar con algún guardia a ver qué cuenta. A ver si aún me tengo que alegrar de que este año no hayan salido setas. Para mí que se han acojonado pensando que también les van a cobrar a ellas.

Níscalo

09 noviembre 2011

Tierra Santa

Heme aquí, algo reptante tras una noche de amigos y vinos (no copas, que me tocaba conducir), y dispuesto a pasar unos días solitarios en Collado Hermoso. La feliz vida del ermitaño con sueldo a fin de mes. En fin, "dura vita, sed vita". Soy un sujeto afortunado, lo sé.

Para desintoxicarme no me llevaré el ordenador, aunque sé que no podré evitar mantener activada la conexión de datos del teléfono. Eso significa, más o menos, un desenganche al 75% de la actividad digital. No creo que lo eche de menos con las montañas tan cerca. No sé que tiene la sierra, pero consigue que me olvide de todo así se la carretera hacia el pueblo se hace empinada. El Puerto de Navacerrada es el último confín de mis preocupaciones urbanas. Desde allí, descenso reticulado entre pinos centenarios. ¡Tierra Santa!, - exclama el padre de un amigo mío cuando se abre ante él la llanura de la Castilla norte; supongo que la contemplación del terruño le hace ver visiones.

Bye, ciudad. Hello aldea.




05 octubre 2011

Octubre


ya estamos en el mes donde muere el estío, tiempo para que la noche comience a ganar la partida al día, fines de semana buscando setas con los amigos, el mes de la última fiesta de pueblo ... mañana vuelvo a Collado, a disfrutar otro Octubre como realmente me gusta hacerlo. 

También es un mes de aniversarios alegres y también tristes, muy tristes. En fin, ya estoy en España de nuevo, cerca de todo lo que quiero y de los que quiero.

Sólo echo de menos la lluvia ... vete ya, verano.


29 junio 2011

la Dehesa

Tenemos un paraje en Collado de extraordinaria belleza. Está en el campo pero no es un bosque ignoto. Al revés es un lugar donde la naturaleza y la actividad del hombre se entienden perfectamente. No tiene dueño, o mejor, es de todos, de modo que no hay peleas por su propiedad.


La dehesa de Collado Hermoso no es de encinas o alcornoques, como sus primas de la mitad sur de España. Aquí en la parte norte del Sistema Central, al pie de los Montes Carpetanos, las dehesas son de robles y fresnos, intercalados por setos de zarzas, retamas y espinos.

Nuestra dehesa ha sido ocupada durante cientos de años por el ganado del pueblo, principalmente vacas, pero también ovejas y cabras en el pasado. Tradicionalmente, también hemos utilizado la dehesa como fuente de leña para la lumbre. Anualmente se sorteaban las "suertes" que daban derecho a cortar o podar varios robles a cada vecino. Luego, los hombres de la familia se dirigían a los árboles marcados para ellos y los cortaban con hacha y sierra. Una vez cortada la leña en troncos suficientemente pequeños para ser transportados en los carros de madera, las yuntas de vacas se encargaban de transportar la madera al pueblo.

Hoy en día ya no hay sorteo de robles y sólo usamos la dehesa como fuente de pasto para las vacas. Tampoco hay tanto ganado como antes y esto quizá está propiciando que la dehesa se revitalice. Ya se ven robles de diez, quince años que con el tiempo sustituirán a sus cansados vecinos, centenarios todos ellos que bien por la edad o por algún rayo desaparecen poco a poco. Algunos de nosotros solemos pasear por la dehesa, recuperando la tradición recolectora de nuestros padres y abuelos, en busca de perifollos, manzanilla, poleo, champiñones o incluso, si hay suerte, un ramito de orégano. Recuerdo que de pequeño no me interesaba nada de esto, y sólo íbamos a la dehesa a molestar al toro y a coger ranas y culebras ... pero eso es otra historia.

Antiguamente la dehesa, que ocupa unas 15 hectáreas al sur del pueblo, llevaba un mantenimiento anual, y los hombres del pueblo, al menos uno de cada casa, trabajaban en la limpieza de las "caceras" que atravesaban la finca. Estas rudimentarias acequias servían para desviar el curso del río hacia los campos de siembra anejos (patatas, remolacha) o hacia los pueblos vecinos que tenían derechos sobre el agua de la sierra. Tras el duro trabajo,
las familias se reunían el día después de S. Juan para compartir la comida y bailar al son de la gaita y el tamboril. El lugar de reunión era la sombra de un viejo roble conocido como "Árbol de las Regaderas".

Este fin de semana pasado, rememorando aquéllos 25 de junio de hace décadas, dedicamos la mañana del sábado a adecentar los alrededores del roble, que aún sigue en pie tras algunas centurias, y por la tarde nos juntamos unos 65 vecinos para compartir la merienda. Los ancianos nos contaron lo que yo os he tratado de resumir ahí arriba y que espero podamos transmitir a los nuevos habitantes de Collado Hermoso. Hoy ya no dependemos de la dehesa para vivir, y el agua ya no la atraviesa para dar de beber a otros pueblos, pero la belleza del lugar pervive y ojalá podamos disfrutarla, juntos, por muchos años más.


07 enero 2011

adiós abuelitas


estos días se nos han ido algunas de las abuelitas de Collado Hermoso. En su ancianidad, estaban ya muy débiles, sufrían y no vivían más que en sus recuerdos, lugares extraños con los que entrelazaban el presente. Duele que se vayan, pero ... los seres queridos no siempre mueren cuando han llegado a una elevada edad y muchos de los que adoras se van de este mundo antes de tiempo. Así que cuando la pena te ha corroído el corazón durante años, la muerte de otro de los mayores, ahora en los últimos metros del camino, es más fácil de asumir. Con tristeza, sí, pero con el consuelo de que ellos tuvieron una larga vida y nosotros el privilegio de compartirla durante la última etapa. El privilegio de aprender de esos seres maravillosos que ya no están, pero que sabemos que nos acompañarán hasta que nos toque seguir su camino.

Melancolía y recuerdo, con Zebra de los Beach House.